Lucas Jumalon, chipleader actual y protagonista absoluto de la última jornada del Main Event, celebrando junto a su padre uno de los innumerables botes ganados durante el día de hoy.
El Main Event de las World Series of Poker ya tiene a sus nueve finalistas. Después de ocho jornadas, decenas de horas de juego y un field de 9.208 jugadores, el torneo más importante del mundo entra en pausa hasta el próximo 5 de agosto, fecha en la que se disputará la mesa final bajo este nuevo formato heredero, en cierta medida, del clásico November Nine.
Hasta entonces quedará tiempo para mirar atrás y poner en perspectiva todo lo que nos ha dejado una edición que ha tenido absolutamente de todo: una burbuja resuelta con tres eliminaciones simultáneas (incluyendo la de un histórico como Chris Moneymaker), la histórica entrada en escena de la shot clock por primera vez en los 57 años de historia del Main Event, un tank de un jugador durante 15 minutos, la amenaza fallida de Michael Mizrachi de revalidar el título o el error en el recuento de fichas sufrido por Antonio Galiana.
Y, hablando del rey de Roma, esta edición nos deja, por encima de todo, una historia española que durante muchos días nos hizo creer que volveríamos a tener representación en la mesa final.
De una armada numerosa... a un solo superviviente
Más de un centenar de españoles tomaron parte este verano en el Main Event. Quince consiguieron alcanzar los premios, una cifra que si bien puede parecer baja demuestra el enorme nivel del póker español por el desempeño de la armada una vez superada la primera meta importante del Main Event.
Durante la primera mitad del campeonato fueron muchos los protagonistas. Vixuki firmó un Día 4 sencillamente espectacular y acabo cayendo en el Día 6 firmando el mejor resultado de un compatriota tras Galiana, Miguel Riera nos regaló emocionantes duelos, Sergio Aído volvió a demostrar por qué nunca conviene darlo por muerto y jugadores como Jon Vallinas, Lucía Navarro, Xoan Mouriño o Jorge Rodríguez Llorens fueron manteniendo viva la ilusión española conforme el field iba reduciéndose.
Pero al final, el Main Event siempre termina convirtiéndose en un ejercicio de resistencia. Uno tras otro fueron cayendo todos los nuestros hasta que la responsabilidad recayó por completo sobre un único nombre…
A partir del Día 6, el Main Event español dejó de ser una historia colectiva para convertirse en la historia de Antonio Galiana. El malagueño cargó sobre sus hombros con toda la representación española y respondió jugando sin complejos, como lo hacen los grandes competidores.
Le vimos realizar grandes hero calls, ganar botes gigantescos con apuestas de tres calles, sobrevivir a mesas plagadas de campeones de brazalete, adaptarse a la llegada de la shot clock, sobreponerse a un error en el recuento de fichas que llegó a costarle diez millones de puntos durante varios minutos y, sobre todo, competir de tú a tú contra algunos de los mejores jugadores del planeta.
Superó los 60 millones de fichas, se colocó entre los líderes del torneo y llegó a afrontar el Día 8 ocupando posiciones de mesa final cuando apenas restaban unas pocas eliminaciones para alcanzar el gran objetivo.
Pero al final no pudo ser. Una sucesión de botes adversos terminó apartándolo del torneo en una extraordinaria 12ª posición, recompensada con 510.000 dólares, el mejor resultado español de esta edición y 10º mejor resultado económico de un español en la historia de este torneo.
Quizá mereció sentarse en esa mesa final, pero una vez más, el póker demuestra, a través del torneo más mediático y seguido del mundo, que no tiene preferencias, que no entiende de nacionalidades ni de emociones. Hace apenas un año vivimos una historia inolvidable con Leo Margets, que alcanzó una histórica séptima posición. Este verano ha sido Antonio Galiana quien ha recogido el testigo, quedándose a las puertas de repetir una hazaña que durante varios momentos pareció perfectamente posible.
Solo puede quedar uno
Ahora ya solo permanecen nueve jugadores. Solo uno levantará el brazalete. Solo uno escribirá su nombre para siempre en la historia del póker. Solo uno habrá sobrevivido a 9.208 participantes. Aquí puedes consultar toda la información sobre la mesa final y sobre los 9 jugadores que pelearán por el brazalete.
Nosotros volveremos el 3 de agosto para contar ese último capítulo.
Hasta entonces, nos quedamos con la sensación de haber vivido otro Main Event inolvidable. Y con la certeza de que, una vez más, el póker español ha demostrado que siempre encuentra la manera de competir entre los mejores del mundo.












