Hoy es 'uno de esos días'

- 24 junio 2022 - Por Alex

Adrián Mateos se prepara para defender el título conseguido el pasado otoño
Arranca el Evento #50: 250.000 $ NLHE Super High Roller con Adrián ya en pista

Adri y Alex

Aquí estamos de nuevo, unos meses después

Hace medio año, el otoño de 2021, vivimos durante tres días seguidos una montaña rusa de emociones la cual culminó con la victoria de Adrián Mateos en el torneo más caro de las WSOP logrando el cuarto brazalete de su palmarés. Durante tres días seguidos fuimos la sombra del madrileño. Trackeamos todas sus manos, todos sus movimientos, todas sus expresiones y sus emociones. Hoy, 23 de junio de 2022, volvemos a una situación casi idéntica. Comieza el Evento #50: 250.000 $ NLHE Super High Roller; comienza su defensa del título.

Un torneo en el que hay que soltar 250.000 $ para participar, nunca puede ser un torneo más. Se trata de un día especial para cualquier jugador cuya meta, más allá de lo puramente económico, es medirse a los mejores del mundo y demostrarse a si mismo y a todo el resto, que es mejor que los demás. Esta teoría nos la lleva explicando Adrián hace ya mucho tiempo, tras ganar títulos como este mismo o el 100.000 € Super High Roller de Montecarlo. El dinero viene y se va; la satisfacción de saberse mejor que los demás, perdura. 

Y como no es un día cualquiera, hemos querido acompañar a Adrián en su rutina hasta acabar tomando asiento en la Mesa 123 Purpple del Paris Ballroom, que es donde el sorteo de asientos le ha querido ubicar nada más llegar. ¿Se prepara de una forma especial un torneo como este? ¿Se hace algo que no se haría normalmente, o se deja de hacer alguna cosa de su rutina más habitual? Por lo pronto, el día ha empezado bajo un sol de justicia de Nevada en una pista de pádel. 

Adri smatch

"Evidentemente, no es un torneo más. Es un torneo muy caro, y es normal sentir unas cosquillas en el estómago cuando arranca el día. Por eso me gusta, si tengo ocasión, jugar un poco de pádel o hacer algo de deporte al comenzar el día para despejar un poco la mente y no pensar en el torneo más de lo estríctamente necesario. Una hora jugando con otros regs de póker y ya estoy listo para empezar la rutina", nos cuenta Adrián a la salida del Club de pádel mientras nos disponemos a coger cada uno su coche camino a la casa donde se está alojando durante este tiempo en Las Vegas. Allí nos encontraremos con otros jugadores y la chica de Adrián.

Llega el momento más personal e íntimo. Una ducha, para sentirse bien consigo mismo al mismo tiempo que se acerca la hora de comer. El Super High Roller empieza a las 15:00 h (hora local) y no tiene previsto ningún dinner-break, por lo que es necesario ir con el estómago lleno y el nivel de estamina al máximo, pero sin pasarse. Tampoco queremos una digestión pesada cuando hay que jugar por tanto dinero, ¿no?

Un par de minutos navegando por las opciones que propone Google y tras consultar las sugerencias de Mario Navarro, Adrián y su chica suben al BMW blanco que han alquilado y yo hago lo propio. Nos dirigimos a un restaurante italiano para comer algo ligero antes de tomar el camino al Casino. 

Adrian carro

Cuando tomamos asiento en el restaurante, y Adrián se asegura muy amablemente de que las opciones "gluten-free" se ajusten a la realidad por el interés de su chica, y mientras traen la comida, es el momento para lanzarle esa batería de preguntas  que seguramente muchos quisieran tener la oportunidad de lanzarle. La tranquilidad y serenidad con la que Adrián habla de un torneo como este, asusta aunque llegados a este punto, ya estamos acostumbrados. ¿Cómo estás, Adri?

"Bien, tranquilo... No voy a decir que es un torneo más, porque no lo es, pero estoy tranquilo. Me gusta hacer más o menos lo mismo que haría en otro torneo importante aunque no fuera tan caro como este. Seguramente la mayor diferencia respecto a un torneo del estilo Main Event, sea la responsabilidad que siento para conmigo mismo y con otra gente. Como ya hiciera en noviembre, he vendido buena parte del torneo, así que la responsabilidad que tengo con quienes han confiado en mí, es lógica y evidente. Quiero hacerlo bien". 

El verano de Adrián no se puede decir que esté siendo especialmente brillante, esa es la verdad. Varios mini-cashes, pero ningún demasiado significativo, por lo que este $250k Super High Roller parece un buen momento para romper esa pequeña racha negativa. 

"Es un torneo muy deep. Me siento muy cómodo jugando este tipo de torneos, y confío en que las WSOP serán capaces de atraer a un buen número de recreacionales que sumen valor al hecho de jugarlo. En otoño, el que gané, tuvo un field bastante duro. Este año espero que sea algo más blando, o por lo menos, eso me gustaría", nos confiesa Adrián antes de hacer una pequeña pausa y lanzar otra confesión extra: "Aunque si me eliminan hoy, tengo preparadas dos balas si es necesario". 

La comida transcurre sin mucha más mención al torneo en particular. La novia de Adrián se encuentra agotando sus últimas horas en Las Vegas, pues vuela de nuevo a España esta misma tarde después de tres semanas en Sin City, por lo que el torneo de Adrián pasa a un segundo plano por unos minutos. "Si pasa algo importante tú me lo dices, ¿eh Alex?", nos dice ella. 

Adri y Steph

Dejamos a la chica de Adrián en casa para que pueda hacer su maleta y marche camino al aeropuerto. Adrián tiene otra cita que atender antes de formalizar su registro en el torneo más caro de las WSOP 2022. Desde que forma parte del Team Winamax, se ha convertido en una liturgia habitual, máxime en torneos y citas de este calibre. Una charla con Steph Matheu, el coach del Team Winamax, siempre ayuda a tener las ideas claras y la mente despejada minutos antes de dar paso a la acción. Acompaño a Adrián a la habitación del Ballys que durante todas las WSOP tienen disponibles los miembros del Team Winamax, para desconectar en los descansos o simplemente para reunirse unos con los otros en un lugar tranquilo.

Dejo a Adrián con Steph para que puedan hablar en intimidad. Mientras tanto me dirijo al Paris Ballroom para tomar posiciones. Lo bueno está a punto de empezar. ¡Y empieza ya!