Mesa final: la noche y el día
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Es ley de vida en este juego. En cuanto se sirve la mesa final todas las miradas se dirigen al chipleader, pero también al short-stack, y por motivos bien distintos. Al primero ya le conocemos un poco. Lleva disfrutando de un buen run desde los primeros niveles. Más experimentado que la media, Antonio no ha visto peligrar en ningún momento su condición de finalista. Sus más de dos millones de puntos lo dicen todo. El caso de Carlos es completamente diferente. Este gaditano treintañero lleva tan solo doce meses jugando al póker y considera estar gozando de "la suerte del principiante". Por otro lado, no espera una actitud agresiva por parte del líder, ya que para él "lo más importante es asegurar la plaza". Hazaña que intentará con sus 115.000 puntos.
Carlos, short-stack, y Antonio, chipleader, al comienzo de la mesa final.



