A sus 44 años sigue teniendo planta de atleta. De paso por Madrid antes de viajar a Japón, decidió echar unas manos en el High Roller de 1.100 €. Y este redactor brasileño, claro, aprovechó para entrevistar a su compatriota.
Julio divide ahora su tiempo entre el equipo máster del Real Madrid y su carrera como entrenador. Actualmente sin club —su última experiencia fue en los banquillos de la cantera del Real Valladolid—, es normal que al exinternacional brasileño, ex Real Madrid, ex Sevilla, ex Arsenal, ex Roma y ex Málaga lo reconozcan a cada paso en Madrid. Con una carrera que incluye títulos de LaLiga, Brasileirão, Copa América y Copa Confederaciones, es difícil que alguien lo olvide.
Aun así, entre tanto reconocimiento, pudo jugar tranquilo, conversar con los suyos y tomar algo en la barra. Como uno más en el Casino Gran Madrid. No es su primera visita: su cariño por el póker y por el CNP viene de lejos. “Está siendo un evento súper guay. Creo que cada año viene más gente, y eso demuestra un poco la fuerza que tiene este deporte mental, que es el póker. Termina siendo incluso un deporte un poco familiar, porque vienes aquí y encuentras personas que estaban en la edición anterior. Muy guay. Aprovecho también para ver a los amigos; es un momento para verlos y también para desconectar y relajarse un poco”, nos cuenta el paulista.
Cada vez vemos más futbolistas adentrándose en el mundo del póker. Puede ser por la comodidad de jugar desde casa, muchas veces en modo anónimo; por el desafío de leer la mente del rival; o por pura competitividad. Una vez atleta, nunca se pierde el hambre de ganar… o de no perder. Así empezó Julio: “Empecé cuando me lesioné y tenía que pasar mucho tiempo tumbado con la escayola, con el yeso. Prácticamente, no podía hacer nada. O leer, o hacer algo que me distrajera. Me ayudó a superar la lesión. Y encontré algo muy guay que me podía entretener. El tiempo pasaba y me relajaba, por así decirlo. Y la verdad es que es un deporte que me gusta bastante”.
El póker ha crecido muchísimo entre deportistas. Neymar, Piqué, Agüero, Arturo Vidal… y si miramos más atrás, Tomas Brolin, Tony Cascarino o Andriy Shevchenko. ¿Qué es lo que más les atrae de las mesas? “Hay muchas cosas. El factor psicológico, la competitividad… nosotros, los atletas, somos muy competitivos. Pero existe una base importante para poder jugar, porque si no, es difícil. Y también depende un poquito de la suerte; en este juego también influye un poco, ¿no?”, explica Baptista.
La Bestia añade que el póker le aporta tanto en el deporte como en la vida diaria: “Se pueden utilizar cosas para la vida, no solo para el fútbol. La frialdad que en ciertos momentos tienes que tener, en momentos de tensión… creo que eso es de lo que más me llevé conmigo. En momentos realmente tensos acabas canalizando mejor, porque en el póker necesitas ser muy frío y no mostrar expresiones. Eso es importante para todos los otros aspectos de la vida; creo que ayuda bastante”.
Julio es uno de los jugadores que más goles de chilena ha marcado en el fútbol: asegura haber hecho cinco, lo cual lo coloca en el podio junto a Zlatan Ibrahimović. ¿Qué es más difícil: meter un gol así o meter un farol? “Bueno, depende, ¿no? El gol de chilena para mí no era tan difícil. Terminé haciendo cinco en mi carrera, creo, si no me equivoco. Y farolear es una situación que existe en la mesa dependiendo de lo que hayas construido. Si construiste una historia de jugador que va con manos fuertes, la gente te va a creer más. Si construiste la imagen de un jugador que farolea mucho, es más probable que te paguen”.
¿Tú irías de farol contra La Bestia?
A ver si lo vemos pronto en otro evento de Wina.







