La personalidad de un circuito se forja al ritmo con el que es capaz de crear narrativas, una historia propia y personal. Con héroes, sin que hagan falta villanos.
El año pasado, dos de los tres últimos jugadores del High Roller tuvieron que esperar por Juan Maceiras, que se vio atrapado en el tráfico.
En esta parada tampoco se pudo arrancar en hora. Iwan Molina se preparó la misma excusa que su predecesor, una de tantas señales premonitorias que profetizaban una segunda victoria consecutiva de Iwan en el High Roller.
El stack efectivo de esta reanudación lo establecía el de Fran López. Día bastante insatisfactorio para él, que se dobló poco después de sentarse a la mesa, pero fue perdiendo bote tras bote contra sus propios fantasmas hasta quedar eliminado en tercera posición.
Este descenso a los infiernos de Fran empezó con un bote que Iwan check raíseó el flop. Fran se quedó a ver el turn con el top pair, pero no aguantó el tortazo del turn. Y tuvo que aguantar el recadito de Molina, que le enseñó QJo. Fran empezó a enseñar manos, dos treses foldeados preflop, negándole el flip a Manuel Salvador por 20bb. Contra el mismo rival, en un turn que doblaba mesa en 6
9
7
9
, foldeó el 7 cara arriba a un enigmático all-in de cara de Manuel, que había hecho check-call en flop.
La frustración iba en aumento, las fichas en retirada. Quedaba lo justo para un all-in preflop, que ganó Iwan Molina pinchando el as en el flop con A
J
contra 7
7
.
Iwan había pedido respetar el descanso, al menos de cinco minutos, para liquidar un sandwich que se había pedido en la barra antes de descubrir que no le permitían comer en la mesa. Con el call al all-in de Fran se compró ese descanso, que también sirvió para discutir un acuerdo amistoso para repartir los dos primeros premios. Iwan aceptó quedarse con 25.975 €, Manuel firmó 24.775 €, y dejaron 5.700 € y el trébol aparte para mantener la tensión en el HU.
La frustración iba a cambiar de orilla. La corriente la arrastró hasta la esquina de Manuel Salvador, que a diferencia de Fran, que foldeaba ante la sospecha de haber sido superado, pagaba para comprobarlo.
"Tres veces que ligas en el river, hombre, va".
El acercamiento al HU de Iwan fue ultraagresivo, difícil recordar una calle que no apostara en todo el cara a cara. Salvador adoptó la contraria, sin resubir preflop, sin apostar de cara, dando carrete para encontrarse siempre con decisiones complicadas en el river, donde Iwan alternaba apuestas mínimas con tamaños cercanos al bote.
Las continuas mermas a sus torres de fichas estaban llevando a Manuel al mismo estado de ánimo que su anterior rival, y el destino, siempre propenso a hurgar en la herida, le tenía reservado un riverazo final.



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