Top 5: Las Vegas en el cine

Por dentro

En una época donde nos vemos obligados a consumir tanto contenido online, qué mejor que una guía para encontrar las mejores películas inspiradas en Las Vegas.

Artículo original: Benjamin Gallen "Benjo" y Sylvain Charpentron "Flegmatic"
Traducción y adaptación: Álex Hernando

Top 5


Con sus millones de luces de neón de todos los colores, sus edificios y casinos de medidas desproporcionadas, su aspecto de permanente renovación, ¿hay una ciudad más fotogénica que Las Vegas? Hollywood no se equivocó: los extravagantes decorados que la Ciudad del Pecado proporciona, son habitualmente el telón de fondo para grandes éxitos de taquilla. Comedia, tragedia, sagas épicas: puedes hacer de todo en Las Vegas. Aquí encontrarás el Top 5 personal de las mejores películas rodadas en el corazón del desierto de Nevada. Aviso: contiene un pequeño spoiler (pero tampoco demasiado)

Miedo y asco en Las Vegas

Miedo y asco en Las Vegas (Terry Gilliam, 1998)

"Estábamos cerca de Barstow. Estábamos recorriendo el desierto cuando las drogas empezaron a surtir efecto. Recuerdo hacer digo algo como: 'Me está subiendo, ya está, me voy. Será mejor que conduzcas tú'. De repente hubo un gran rugido a nuestro alrededor y el cielo se llenó de lo que parecían ser enormes murciélagos que revoloteaban y gritaban alrededor del coche, y una voz gritó: "Por Dios, ¿qué son estas malditas criaturas?"

Así comienza una de las novelas más emblemáticas de la contracultura estadounidense, habiendo dado a luz a un sinfín de imitadores. Publicado en 1917 en la revista Rolling Stone por el periodista Hunter S. Thompson, ya famoso por entonces por su trabajo en California Hells Angels, aparecía Fear and Loathing in Las Vegas. Durante mucho tiempo tuvo fama de ser un relato adecuado para la gran pantalla: Oliver Stone y Martin Scorsese se estuvieron rompiendo la sesera durante los últimos años para lograr algo así. De hecho, es difícil trasladar a imágenes la columna vertebral del libro, que podría resumirse como un largo y alucinante viaje por carretera hacia Sin City, donde los dos (anti) héroes parecen tener el único objetivo de consumir la mayor cantidad posible de estupefacientes variados mientras que faltan al respeto del mayor número de personas como sea posible. Básicamente, se suponía que Thompson escribiría dos informes sucesivos en Las Vegas, uno en una carrera de coches y otro en una convención de policías antidroga. Sin embargo, cansado de los métodos informativos tradicionales (y probablemente también un poco perezoso), terminará dejando de lado el periodismo (o más bien inventará una nueva forma, "el periodista Gonzo") delirando completamente sobre su máquina de escribir, poniéndose en el epicentro de la historia e inventando o exagerando sus peripecias. Los numerosos crímenes y delitos cometidos por Raoual Duke (el alter ego de Thompson) y su amigo le acabaron llevando a prisión durante varios cientos de años. La obra transformará a Thompson en un personaje de culto, pero desafortunadamente tendrá dificultades para deshacerse de él, encarnándolo cada vez más a expensas de su producción literaria.

Visto en retrospectiva, el ex Monty Python Terry Gilliam, ya conocido por una serie de obras visualmente ricas pero completamente denostadas (Brasil, Las aventuras del barón de Münchhausen, 12 monos) fue probablemente el candidato ideal para adaptar este trabajo de culto, con Johnny Depp frente a la cámara y un Benicio Del Toro 20 kg más pesado para la ocasión. Guste más o menos el resultado final (la improvisación es imprescindible y la escenografía brilla por su ausencia), es innegable que se trata de una adaptación exitosa de una novela de éxito al cine: los bocetos están conectados a un ritmo frenético, nos asustamos, conectamos con nuestros antihéroes cuando se sumergen en dudosos viajes perfectamente escenificados, y la descripción de Las Vegas como el último símbolo de un sueño consumista estadounidense que ha perdido la cabeza es más evidente que nunca. Rechazada en su lanzamiento, la película acabaría convirtiéndose en una película de culto como le sucediera al libro, e inspira muchos disfraces de Halloween y un comportamiento extraño en los casinos de Las Vegas: incluso hoy, es difícil para nosotros pasar cerca de una ruleta sin querer esnifar un poco de éter y gritar: ¡No podemos quedarnos aquí! ¡Es la tierra de los murciélagos!

La anécdota asesina: durante un flashback en San Francisco que le transporta a los años 60, Raoul Duke /Johnny Depp exclama, al ver a un anciano con una emblemática chaqueta de cazador y visera de crupier: "¡Madre de Dios! ¡Soy yo!". En efecto: este hombre no es otro que Hunter S. Thompson, el autor del libro original, de 61 años en el momento en que se grabó la película y que, además, había prestado muchos elementos de su guardarropa a Johnny Depp para el rodaje, así como el icónico descapotable Chevrolet Impala. Thompson pasaría a mejor vida siete años después, poniendo punto y final a una vida, huelga decir, llevada a todo lujo. 

La cita mítica: "A ver qué tenemos… 2 sacos de maría, 75 bolas de mezcalina, 5 papelas con el mejor LSD y un salero medio lleno de cocaína. Una galaxia multicolor de estimulantes, calmantes y alucinógenos. Y un litro de tequila, otro de ron, unas cervezas, medio litro de éter y 24 amyls. No lo necesitábamos todo, pero cuando te pones a apilar drogas, la tendencia es a pasarse de rosca".

Ocean's 11

Ocean's Eleven (Steven Soderbergh, 2001)

Principio de la década de los 2000 en Hollywood. Los grandes estudios solo hablan de un cineasta: Steven Soderbergh. Después de revolucionar el mundo del cine independiente americano y ganar la Palma de Oro en 1989 por su primera película Sex, Lies and Video, el bueno de Steevy tuvo algunos problemas para confirmarse en los años 90, pero le dieron dos grandes proyectos que le llevaron a ganar un Oscar, Erin Brokovich y Traffic. Tras esto, Warner Bros. buscará la forma de producir un remake de Ocean's Eleven, película inspirada en el film de 1960 titulada al español como La cuadrilla de los once, para lo que encontró el director perfecto. Solo hacía falta mantener en alza la película original, cuyos roles principales fueron desempeñados por los miembros del Rat Pack: Frank Sinatra, Dean Martin y Sammy David Jr. Para ello, Warner buscará pesos pesados, muy pesados: George Clooney, Brad Pitt, Julia Roberts, Andy Garcia, Matt Damon, Don Cheadle, Casey Affleck, por nombrar algunos de ellos; el elenco alcanzó una extraordinaria dosis de glamour. Ya solo faltaba situar a todas estas estrellas en el epicentro de la ciudad más llamativa del mundo: Las Vegas.

Y así, como si de un milagro se tratara, la magia ocurrió. Por supuesto, el reparto sigue siendo lo más destacado de este Ocean's Eleven del siglo XXI. No contentos con irradiar carisma y atractivo sexual a partes iguales, cada actor encarna un personaje que narra una faceta distinta de Sin City. El dúo de delincuentes completamente poseidos por el demonio del juego y que siempre buscan una mejor oportunidad, el neo-crupier con un pasado cuestionable que intenta redimirse, el excéntrico ex propietario de un casino que atiende con impotencia a la demolición de su establecimiento símbolo de la renovación constante de la ciudad en contraste con el nuevo jefe de la misma, frío, calculador, inteligente y capaz de hacer cualquier cosa, los dos hermanos que se quedaron a medio camino de cumplir su sueño americano, etc. Y luego está, por supuesto, Las Vegas, un personaje hecho y derecho magnificado por un logro ejemplar. 

Pero si Ocean's Eleven se ha convertido en ese producto de entretenimiento puro que seguimos disfrutando con placer, es gracias a un ritmo que nunca decae, diálogos afilados y un tono simple, cautivador y sobre todo excesivo. El aporte de Las Vegas: el robo de uno uno, ni dos, sino tres casinos de forma simultánea, a saber el Mirage, el MGM Grand y el Bellagio. Rara vez se ha filmado la fachada de este último, que sirve, con sus icónicas fuentes, para inmortalizar la escena de despedida, silenciosa y conmovedora por la simpatía que los personajes consiguen inspirar durante las casi dos horas que dura el film. El plan se desarrolló sin ningún problema, los buenos ganan al final y se quedan con los bolsillos llenos. George Clooney y Julia Roberts están sublimes: bienvenidos a un mundo perfecto.

La anécdota: la demolición del casino al comienzo de la película es de lo más real. Se trata del Desert Inn, un establecimiento que había servido como decorado en el rodaje de La cuadrilla de los once original. El arte de cerrar el ciclo...

La cita mítica: "Me dijeron que había pagado mi deuda con la sociedad. Curioso, nunca recibí el cheque". 

Hangover

Resacón en Las Vegas (Todd Phillips, 2009)
Título original: The Hangover

Curtido en la escuela de los documentales antes de pasarse a la comedia, Todd Phillips se hizo conocido por el exitoso Road Trip antes de ponerse en marcha y hacer su última obra maestra: The Hangover (en español "Resacón en Las Vegas"). ¿El ingenio de los guionistas Jon Lucas y Scott Moore? Parten de un tema básico ultracliché: cuatro colegas van a Las Vegas con motivo de una despedida de soltero, pero entonces da un paso atrás en los estereotipos: nunca se muestra la bebida en cuestión, sino que sitúa la acción comenzando cuando los protagonistas despiertan al día siguiente de la gran fiesta. Su suite ultra lujosa en el Ceasars Palace está completamente del revés, varios animales han establecido allí su residencia, así como... ¡un bebé! Otra pequeña preocupación: el futuro novio permanece en paraje desconocido a 24 horas para que se celebre la ceremonia.

Muchos gags de Resacón en Las Vegas son pesados, la misoginia es omnipresente, pero el hecho de estar lidiando con un pequeño Cluedo perfectamente rítmico, con giros de guión medidos al milímetro, donde la risa brota con la regularidad de un reloj suizo, provocado por un trío de actores en la cima de su estado de forma. Casarse en una capilla por 20 dólares, contar cartas en una mesa de black jack, saludar a los leones del zoológico, pagar un baile en el Rhino: se respeta la lista de checks en Las Vegas, pero nunca de forma predecible. Película para ver con colegas por excelencia, el un pasatiempo ideal para ocupar la noche de víspera a viajar a Las Vegas con amigos (será raro que los aviones que partan con destino el McCarran Airport no ofrezcan el visionado de esta película a bordo). Porque necesariamente, la reputación de Sin City como un templo del libertinaje, donde todo es posible, incluido (y sobre todo) lo peor no se niega en la película. El público no se equivocó: diez años después de haber obtenido 500 millones de dólares en taquilla a nivel mundial, la tienda de recuerdos del Ceasars Palace sigue vendiendo muchos artilugios relacionados con la película. Inevitablemente, esto motivó a los productores a rodar dos secuelas, también dirigidas por Todd Phillips: lamentablemente ninguna de ellas goza de demasiada fama.

Mi primer recuerdo de Resacón en Las Vegas va ligado, sin duda, a una de mis experiencias más memorables en una sala de cine. La película se estrenó en junio de 2009, justo en plena celebración de las WSOP: fui a verla en compañía de una buena parte del equipo de Winamax, y pasamos dos horas riendo entre lágrimas en medio de una sala abarrotada que hacía lo mismo que nosotros. Al acabar la película, solo nos invadió un deseo: emborracharnos en el primer casino que encontráramos y liarla parda en medio del Strip. Sin embargo, no hasta el punto de tener que encajar un derechazo de Mike Tyson.

La anécdota asesina: Mike Tyson hace de él mismo en la película y reveló que adeptó aparecer en ella para poder financiar su consumo de cocaina, y agregó que estaba bajo la influencia de la sustancia en el momento del rodaje. Sin embargo, su experiencia le convencerá de cambiar un poco su estilo de vida.

La cita mítica: "Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas. Exceptuando la sífilis: esta mierda te perseguirá toda la vida". 

Leaving Las Vegas

Leaving Las Vegas (Mike Figgis, 1995)

Ben Sanderson guionista de Hollywood en sus últimos días. Su afición por la botella le hizo perderlo todo: la familia, los amigos, su trabajo, su dignidad. Alcanzado el punto de no retorno, abrumado por los pagos que no podía afrontar, llenó el maletero de su coche con todos las botellas de alcohol que fue capaz de aprovisionar y tomó la carretera que conduce a Las Vegas con un único propósito: no dejar ni una gota por el camino. Metódicamente fue acabando con todo ello, botella a botella.

Porque nunca se debe olvidar que Las Vegas no es solo un Disneyland para adolutos sino también (¿sobre todo?) un lugar peligroso, un terreno ideal para la perdición, motivo por el cual era necesario incluir en esta lista una película verdaderamente negra, brutalmente honesta y contundente en su pesimismo: Leaving Las Vegas

Pero estamos hablando de una obra maestra absoluta, una tragedia unidireccional rodada por un Mike Figgis que vierte su depresión en la película (después del fracaso del incromprendido Mr. Jones), adaptación de una novela semi-autobiográfica de John O'Brien (sufriendo de bipolaridad, este último acabó con su vida poco después de enterarse que su trabajo sería llevado a la gran pantalla). El presupuesto era tan ajustado que Figgis, un ávido trompetista, se encargó de la banda sonora. Lo hizo bien: sus íntimas melodías de jazz permanecen en la retina del espectador mucho después del impacto de la película. Una conmoción causada por un deslumbrante dúo de actores: Nicolas Cage (a menudo comedido en la exageración, no en este caso, lo que hace que su adicción sea aun más evidente que la realidad) y Elisabeth Sue, desgarradora en el papel del salvador tratando en vano de evitar el descenso a los infiernos. Servicios que valdrán para que el primero gane su único Óscar, y para que la segunda despegara su carrera discreta hasta el momento.

Rodada principalmente de noche, lejos de las luces de neón y el glamour del Stip, ahogada en una desesperación tan oscura como las gafas que luce Nicolas Cage, Leaving Las Vegas es una joya negra, desesperadamente lúcida pero sobre todo humana, demasiado humana, cuya visión no dejará a nadie indiferente.

La anécdota: para preparar mejor su papel, Nicolas Cage fue a Dublín, donde pasó dos semanas sin parar de beber mientras un amigo le grababa. Esto le permitió estudiar cómo el alcohol afectaba su dicción y lenguaje corporal. ¡Todo un profesional!

La cita célebre: "- Vine aquí para emborracharme hasta la muerte.
- ¿Cuánto tiempo cree que le llevará?
- Dos o tres semanas, en principio
". 

Casino

Casino (Martin Scorsese, 1995)

Con Casino, ciertos críticos le reprocharon a Martin Scorsese la auto parodia: ¿no sería una pequeña reanimación de Uno de los nuestros? Para todos ellos, queremos publicar una cita punzante del personaje que interpreta Joe Pesci: "¡Vete a la mierda, gordo!" Efectivamente, Casino comparte muchos elementos con su predecesor lanzado cuatro años antes: la dupla fetiche compuesta por Pesci / De Niro, un guión inspirado en hechos reales (contó con un experto en crimen organizado como Nicholas Pileggi, también responsable de las adaptaciones literarias de ambas películas), una buena banda sonora de rock clásico, violencia omnipresente, narración en off y una motivación idéntica, es decir, hacernos descubrir detrás de la escena la magnitud de la mafia italoamericana, ya no en Nueva York, sino en Las Vegas.

Pero lejos de ser una copia barata de Uno de los nuestros, Casino va todavía más lejos en sus ambiciones: con 178 minutos en el contador, el término "épico" no se usa en exceso. Pero tres horas no se hicieron pesadas para narrar el ascenso (y caída, por supuesto) de Sam "Ace" Rothstein (Robert de Niro), un genio de las apuestas deportivas que sube de rango para convertirse en el patrón de tres casinos de Las Vegas y llenar los bolsillos de las familias de la mafia de Chicago y Kansas, con el apoyo de su amigo de la infancia Nicky Santoro (Pesci), secuaz del inframundo con un temperamento explosivo y ambiciones desmesuradas que pronto se tornarán en su contra. Entre los dos, en el papel de la sublime dama atraida por todo lo que brilla, Sharon Stone, cuyo talento explota frente al espectador en cada escena, hasta el punto de eclipsar a veces a los dos acólitos, lo cual no es poca cosa.

No se guardan misterios ni planes a medias en este caso: en Casino Scorsese nos muestra el dinero en efectivo, toneladas de efectivo, revelándonos la mecánica bien lubricada que se esconde bajo las luces de neón. Se revelan todos los pequeños secretos de Las Vegas de los años 70 para desplumarte hasta el último céntimo, todos los entramados del inframundo se analizan metódicamente, ayudados por una cámara giroscópica y una cuidada edición. Mientras las ricas "ballenas" son cortejadas con estrategias diabólicas (hasta se llegó a alquilar un avión privado para luego fingir un colapso y hacerles así volver a las mesas de juego para más tarde robarles todas las ganancias), los tramposos son brutalmente destapados. Durante el día, los usureros prestan dinero a los apostadores que lo necesitan. Por la noche, sus secuaces se roban unos a otros, sacando los colores de los mal pagadores, y ejecutando a miembros de las pandillas rivales atraídos por el botín. En las cámaras acorazadas se roban las ganancias metódicamente, paquete por paquete, los cuales acabarán siendo distribuidos vía aérea por todo el país, sin necesidad de mover el culo del asiento para llenar los bolsillos de los suyos. 

Lo que podemos adivinar en esta saga cargada de violencia (99% se ajusta a hechos reales) es que probablemente en Las Vegas se haya extinguido el Salvaje Oeste. Para la mafia italoamericana, la fiebre del oro terminó en algún punto a principio de la década de los 80, cuanto los patrocinadores fueron perseguidos por el FBI dando paso a otro tipo de corporaciones financieras. Los casinos de antaño fueron destruidos, dando paso inmediatamente a las Pirámides, la Torre Eiffel, los barcos pirata y Venecia. "Hoy parece Disneyland. Mientras los niños juegan con sus piratas de cartón, mamá y papá se dejan el plan de ahorros en las máquinas tragaperras". La conclusión del caído Sam Rothsein está llena de amarga ironía: "Las corporaciones destruyeron todos los viejos casinos. ¿Y con qué financiaron la reconstrucción de las pirámides? Préstamos podridos". 

La anécdota: el personaje de KK Ichikawa, el adinerado apostador japonés, está inspirado en la vida de una ballena real: Akio Kashiwagi. Durante las décadas de los 70 y 80, Kashiwagi fue una figura famosa en los casinos de Las Vegas. Sin embargo, a finales de los 80, Kashiwagi se había quedado sin crédito en los casinos y tenía una deuda de varios millones de dólares con varios personajes de la industria, incluido Donald Trump. Fue encontrado muerto en 1992 en su casa en Tokio, asesinado por otra mafia igualmente peligrosa: los yakuza.

La cita célebre: "En Las Vegas, en medio de las máquinas tragaperras, todos miran hacia todos. Mientras los jugadores buscan vencer al casino, los crupieres moniteorean a los jugadores. Los jefes de mesa observan a los crupieres. Los supervisores observan a los jefes de mesa. Los guardias supervisan a los supervisores. Los gerentes supervisan a los directores de la sala y yo superviso al gerente. Y por encima de todo, un ojo que todo lo ve".

También podríamos haber hablado de: Rain Man (por las escenas de Dustin Hoffman contando cartas de blackjack), Swingers (la emoción que se genera al llegar por primera vez a Las Vegas nunca había sido tan bien descrita en una película), Diamantes para la eternidad (James Bond en Sin City), Showgirls (obra maestra fallida o fracaso magistral de Paul Verhoeven, cada uno que decida), Viva Las Vegas (Elvis conquista la ciudad del pecado) Bugsy, etc...

¿Para ti cual es el Top 5 de las películas ambientadas en Las Vegas?

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Benjo DiMeo

Periodista de poker. Ya narraba flips antes de que se inventara la sota de picas.

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