Top 5: desmontando a Steph

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Top 5: desmontando a Steph

Tenista profesional, gestor inmobiliario, consultor deportivo y, desde 2010, coach del Team Winamax: aprovechamos que Stéphane Matheu cumple una década en la casa para repasar una trayectoria fuera de lo común.

Elemento imprescindible del Team Winamax y uno de los responsables de su internacionalización, Stéphane Matheu lleva una década coordinando a todos los niveles la actividad de los embajadores de la casa. Otrora tenista profesional, el francés no dudó en desplazarse hasta los Estados Unidos para completar su formación y convertirse en lo que es hoy en día: un gestor de sueños de reconocido prestigio. 

Juego, set y partido

Stéphane MatheuPor la propia naturaleza de la casa, en Winamax tenemos expertos en casi todos los deportes habidos y por haber: desde la Fórmula 1 hasta el fútbol, pasando, por supuesto, por el póker.  Ahora bien, en lo que se refiere al tenis solo hay uno que realmente pueda hablar con conocimiento de causa. Y ese es Stéphane Matheu, coach del Team Winamax. La carrera del francés como tenista profesional comenzó a perfilarse en la categoría junior. Tras unos primeros pasos más que prometedores, Stéphane dio el salto al circuito profesional a principios de los noventa llegando a mantenerse entre los 200 mejores del mundo durante varias temporadas.

Top 5Aunque con 27 primaveras y mucha bolas de partido a sus espaldas decidió colgar la raqueta. “He tenido una carrera un poco irregular. Era bastante bueno en la categoría junior, pero como otros muchos jugadores no llegué a asentarme en el circuito profesional. Sin embargo, durante los ocho años que estuve en lo más alto aprendí mucho sobre los valores de la competición”, confesaba al portal Dicodusport hace un tiempo. Con todo el conocimiento adquirido en las pistas y fuera de ellas Matheu cogió el petate y cruzó el charco para terminar de formarse. “A través de una bolsa de recolocación para extenistas me instalé en Estados Unidos con el objetivo de completar mis estudios de negocios. Fue por aquel entonces cuando empecé verdaderamente a interesarme por la preparación mental y la gestión deportiva”.

Con un danés empezó todo

Stéphane MatheuNo obstante, por muy extenista profesional que seas ser un joven estudiante en EE.UU. sale por un ojo de la cara. Detrás de la vida idílica que nos muestran los vídeos-presentación de los campus universitarios hay una realidad bastante más mundana: la de las facturas al final de mes. “Y allí estaba yo en Las Vegas ejerciendo como asistente de entrenador de equipos universitarios para pagarme los estudios”. Entre set y set Steph conoció a uno de los mejores jugadores de póker de la época. “Yo no tenía ni idea sobre el naipe y un buen día vi que mi alumno Gus salía en televisión”. Y voilà, así empezó todo. Su amistad con «The Great Dane» le llevó a descubrir que el póker guardaba muchas similitudes con el tenis (la presión de la competición, el estilo de vida, los viajes, la soledad…). Conceptos que él conocía de primera mano.

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Con todo ello en mente se le ocurrió la idea de introducir el coaching/management en el mundo de las cartas. “Por el 2005 la actividad del póker no estaba profesionalizada; los jugadores no tenían ninguna noción en este sentido, así que me propuse ofrecerles mi bagaje para optimizar sus resultados”. Una ocurrencia que adquirió una cierta dimensión en 2008 cuando se asoció con el también francés Bertrand “ElkY” Grospellier, cuyo palmarés creció cualitativa y cuantitativamente en cuestión de meses. Los éxitos cosechados le dieron la confianza necesaria para dar un paso más en su carrera como gestor y en 2010 volvió a su tierra para coger las riendas de un Team Winamax en proceso de internacionalización.

Un as en los negocios

Cosmopolitan hotelA pesar de encontrarse formándose en una ciudad muy dada a las distracciones, los únicos neones que vio el treintañero fueron los que iluminaban las aulas de la Universidad de Nevada. Allí fue donde se graduó y allí fue donde encontró uno de sus primeros trabajos ligados a la gestión y al marketing. "Coincidiendo con mi último año de MBA tuve la oportunidad de liderar un proyecto de pricing encargado por el complejo hotelero de lujo The Cosmopolitan. Teníamos una bolsa de 2.000 habitaciones por un valor total de dos mil millones de dólares y buscábamos inversores interesados en la adquisición de camas con objeto de alquilarlas posteriormente". 

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El buen hacer del galo no pasó desapercibido y tan pronto como se graduó la dirección le propuso ponerse al frente de un proyecto inmobiliario muy especial. "¡Colocamos el 85 % de la promoción en el espacio de varias semanas!", recuerda Matheu. Sin embargo, hablamos de 2006, es decir, dos años antes del estallido del colapso económico mundial. "Cuando explotó la crisis de las subprimes todo se vino abajo: se anularon las ventas, los promotores se retiraron y Deutsche Bank tomó el control haciendo del Cosmopolitan un negocio 100 % hotelero". La decisión de la entidad provocó la salida de Matheu tras dos años y medio de intenso trabajo. "¡Siempre me quedará la satisfacción de haber sido el encargado de numerar las habitaciones una por una!". 

Se arranca rápido

Steph y hermanoLa buena mano del francés no se limita al tenis; ni a los negocios; ni al póker. El coach del Team Winamax lleva desde los diez años tocando la guitarra. Empezó con un profesor particular adquiriendo las nociones básicas de solfeo, así como estudiando a los grandes maestros de la música clásica. Mientras los de su quinta jugaban a la petanca, el bueno de Matheu se evadía con Las cuatro estaciones de Vilvaldi.

Pero detrás de esta historia de precocidad cultural hay truco, ya que en su casa raro era el momento de silencio absoluto. "Mi padre, gran fan de George Brassens, es guitarrista y cantautor y mi hermano (en la foto) lleva ligado a la música dos décadas". Con quince años entró en la escuela de tenis y tuvo que aparcar su hobby durante un tiempo... hasta que en 1992 the slowhand sacó su famoso albún Unplugged. "El disco de Eric Clapton fue toda una revelación. Recuerdo que me compré una guitarra acústica y las partituras del elepé", preludio de una historia de amor con el rock/folk de los noventa que todavía dura. En su playlist de Spotify no faltan U2, Sting, Oasis, Red Hot Chili Peppers... También hay sitio para la canción francesa: Goldman, Cabrel o Téléphone son ejemplo de ello. "La guitarra siempre me ha acompañado en los viajes y más de una vez he animado los guateques en los torneos". 

Mucha mano izquierda

Adrián Mateos SISMIX"¿Cómo se entra en el Team Winamax?". Si nos dieran un euro por cada vez que nos hacen dicha pregunta gozaríamos de un bankroll bastante aceptable. Para formar parte del equipo de póker más laureado de Europa hay que ser bueno en el naipe, sí, pero no es lo único. Como mostraron las pruebas de la Top Shark Academy, un buen w roja debe tener un perfil integral que incluya dotes de comunicación, relaciones públicas, conocimientos del circuito internacional, capacidad de gestión... En definitiva, el candidato ideal va más allá de lo que recoge la Hendon Mob Poker Database. 

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Si bien en el proceso de selección de los embajadores de la casa intervienen varias personas, como el primer encuentro con Steph no hay ninguno: "El primer contacto que tuve con él fue durante el EPT de Praga, antes de firmar el contrato, y desde entonces hemos creado una relación tanto profesional como personal muy buena", asegura Adrián Mateos, quien en 2017 se convirtió en el primer español en llevar la w roja. Asimismo, Amadi destaca la habilidad del galo para gestionar un grupo tan diverso y su obsesión con mantener el equipo cohesionado. Del coach, con el que comparte su pasión por el tenis, Mateos valora sobre todo su empatía y sus nervios de acero: "No pierde nunca los papeles y entiende perfectamente al jugador, aunque también sabe ponerse serio cuando toca". 

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ManuS

Periodista de póker. En mis entrevistas, los jugadores siempre reciben las mejores cartas.