[Blog] Deshojando margaritas

Por dentro Torneos LiveTorneos Online hace más de 6 años.

Hoy toca hablar de algo que me trae de cabeza desde hace un tiempo: mi relación ambigua con los torneos. En mi primer blog ya comenté que en mis comienzos navegué entre dos formatos: el cash-game en vivo y los torneos en línea. Por aquel entonces era un estudiante más y esta dinámica me convenía mucho, ya que me permitía jugar varias sesiones por semana. Sin embargo, en 2015 diversas deficiencias técnicas me hicieron formarme en cash-game, ayudado por mi compañero de piso, a quien considero un virtuoso en esta modalidad. Todo aquello fue muy beneficioso y progresé en muchos aspectos de mi juego. Echando la vista atrás me doy cuenta del empeño que le puse a un formato que hoy en día me produce cierta nostalgia. Nunca olvidaré mis primeros pasos y, como todos los viajes iniciáticos, los recuerdos nunca se borrarán de mi memoria.

Finales de 2018. A pesar de encontrarme bien cómodo dándole a las mesas de cash-game mid-stakes de Winamax, decido regresar a mi primer amor, más por placer que por interés crematístico. Incluso llego a probar el After Foot (un turbo de 2 €), aunque yo contaba con 20.000 veces el buy-in. De primeras esta elección puede parecer sorprendente, pero para mí era importante ir pasito a pasito y no precipitarme hacia buy-ins más costosos. Tras varios meses obteniendo resultados satisfactorios, me decanto por un nivel superior. Fue un verdadero balón de oxígeno pues tanto cash-game empezaba a parecerme monótono.

Afortunadamente, los resultados acompañan y mis cuatro primeras participaciones en las Winamax Series concluyen con dos botellas de champán, dos plazas de runner-up y varias mesas finales. Como guinda al pastel: salgo vencedor de la Top Shark Academy a principios de año y me gano el derecho jugar... Seguir leyendo

[Blog] En la mente de un Top Shark

Por dentro Torneos OnlineLIFE STYLETOP SHARK hace más de 6 años.

Desde que salí vencedor de la edición francesa de la Top Shark Academy no he tenido tiempo de sentarme tranquilo y explicar qué representa para mí este hito, tanto personal como profesionalmente, así que… ¡allá vamos! Siempre vi la competición como algo inaccesible. No por su nivel de exigencia, sino por una cuestión mucho más mundana: mis exámenes. Como muchos de vosotros yo también tuve dificultad para conciliar el naipe con mis estudios, especialmente durante los parciales de invierno. Por otro lado, nunca fui un estudiante destacado (las cosas como son). Supongo que haber crecido en una época en la que tienes cursos de todos los colores y totalmente gratis en internet no ayudó. Factor al que hay que sumar a mi continua predisposición a anteponer el No-Limit Hold’em a la Filosofía. Todo ello derivó en un absentismo crónico que se acentuó con el paso de los años.

Léo Lombardozzi
Cuando entré en la universidad me propuse revertir dicha dinámica: ponerme a tope con mi pasión durante la mayor parte del año exceptuando el periodo de controles. Dicho plan me impidió seguir de cerca una competición que por aquel entonces me era totalmente desconocida. No estaba al corriente de su dinámica, ni de los perfiles de los participantes, ni del premio. Sin embargo, aun ignorando todo eso, me picaba la curiosidad y la idea de intentarlo un día empezó a crecer en mi cabeza, aunque antes que nada tenía que solucionar el tema de mi “doble licenciatura” en Póker y Economía.

Primeros pinitos

Tras conseguirla, me puse manos a la obra en la tarea de convertirme en una cara conocida de este mundillo. Y los primeros pasos fueron prometedores. Mi buen hacer me permitió unirme a una plataforma de coaching en calidad de profesor. Jugar al póker mola,... Seguir leyendo

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