[Blog] La otra cara de la moneda
Sabía que este blog llegaría.
Sobre todo porque me conozco, sé lo fácil que me resulta de primeras adaptarme a casi cualquier cosa. En un futuro artículo me apetece hablar de la adaptabilidad como característica, porque aunque a priori parezca algo bueno, puede ser arma de doble filo, pero será en otra ocasión…hoy hemos venido a rajar de Andorra.
Llegué hace algo más de 4 meses al principado, en pleno agosto. Se juntó el tiempazo veraniego con mis ganas de cambiar de aires. Además tenía pocos torneos a la vista salvo el EPT Barna que no me pillaba muy lejos y por lo tanto pocos viajes programados. Todo esto hacía que no estuviera experimentando aún lo que he decidido llamar “los 4 jinetes del apocalipsis andorrano”:
El mal tiempo
La incomodidad para viajar
La claustrofobia (física y social)
El precio de la vida
He querido añadir al final de cada calamidad andorrana un “flip side” que me ayuda a ver la parte positiva de estos puntos negros.
El mal tiempo
googlée antes de instalarme en Andorra que había más de 300 días de sol al año, ¡y me quedé muy contenta! Ahora entiendo que esta estadísitica se refiere que hay 300 días al año en los que al menos ves el sol 1 nanosegundo, ¡no significa que el día entero vaya a ser soleado!
Por suerte soy una friki de todo lo relacionado con la salud y sé que la vitamina D (que más que vitamina hace la función de hormona dado su papel fundamental para regular el estado de ánimo) se sintetiza en la piel tomando el sol, así que a falta del mismo…¡toca suplementarse! Ya tengo en mi estantería un tarro de vitD3 muy a la vista para no olvidarme.
El flip side de vivir en un clima de mierda es que apetece menos hacer planes fuera, y por lo tanto es más... Seguir leyendo





