[Blog] Viviendo como un pro (1ª parte)

Por dentro

[Blog] Viviendo como un pro (1ª parte)
Cuando empecé a jugar al póker allá por 2006, no tenía ni idea de cómo este juego me cambiaría la vida. Y no lo digo solo porque a día de hoy es mi profesión, sino porque con los años, gracias a la mentalidad que he desarrollado como jugadora de póker y a las habilidades que este juego potencia, he mejorado mi proceso de toma de decisiones mucho más allá de las mesas.

El póker es más que cartas y fichas. Dominar este juego requiere estar en constante evolución, ya que es un mundo en el que es muy fácil quedarse atrás en una sola temporada, es decir, se podrías decir que es algo «vivo». En realidad, esto ocurre en cualquier profesión, por eso es tan importante asegurarse de que estás siempre preparado para tomar las mejores decisiones, al fin y al cabo, estas son las que determinarán tu éxito a largo plazo en cualquier ámbito de la vida.

Este artículo es el primero de una serie en la que me centraré en algunas de las habilidades más importantes que gracias al póker practico y potencio a diario. Son habilidades que me ayudan en la mesa, pero que sin ninguna duda también me dan ventaja competitiva en mi día a días. ¡Vamos a verlas!

Quien no arriesga no gana

[Blog] Viviendo como un pro (1ª parte)
Nuestro cerebro odia el riesgo. Estamos programados para evitarlo a toda costa y en parte es lógico, pues esta aversión al riesgo ha resultado adaptativa. El hecho de que pongamos mucho más esfuerzo y dedicación para evitar una pérdida que para lograr una recompensa ha garantizado que sobrevivamos como especie. Algo que en la Prehistoria tenía sentido, pues al fin y al cabo un riesgo puede ser mortal, aunque siempre perdíamos la ocasión de encontrar una recompensa más adelante: evitar toparte con un hambriento león era mucho más importante que recoger unas frutitas. El problema es que a en la actualidad la sociedad y los riesgos a los que nos enfrentamos han evolucionado, pero no así nuestra manera de enfrentarnos a ellos. Al cerebro le disgusta perder mucho más de lo que le gusta ganar, y esto boicotea un montón de decisiones que tomamos diariamente.

Para saber tu grado de aversión a la pérdida contéstame a esta pregunta. ¡No contestes pensando que hay una respuesta correcta (no la hay), sino lo que realmente sientas!

Voy a tirar una moneda al aire, si sale cruz perderás 100 €. ¿Cuántos euros tendrías que recibir si sale cara para que te apetezca jugar?

Cruz: -100 €

 Cara: + ¿¿??

¿Ya has terminado? Si eres humano, muy probablemente hayas contestado una cifra alrededor de los 200 euros, si eres jugador de póker tal vez un poco menos, pero todos tenemos este sesgo cognitivo, nadie se libra. ¡Y es que hay muchísima evidencia científica que demuestra que a los humanos nos disgusta perder mucho más de lo que nos gusta ganar, aproximadamente el doble!

¡Di no al pensamiento binario!

Desde pequeñitos nos educan diciéndonos que lo más seguro es siempre lo mejor, ¡hay que evitar el riesgo a toda costa! Pues bien, aunque nos lo aconsejen con la mejor de las intenciones, esto es fundamentalmente erróneo, ya que no existe el riesgo cero. El problema es que como humanos irracionales tendemos al pensamiento binario: algo es seguro o arriesgado. Pero nada es 100% seguro o arriesgado, y es precisamente entendiendo esto donde está la clave para tomar buenas decisiones. El póker te enseña que las ganancias son proporcionales a los riesgos, y para ganar hay que arriesgar. Lo esencial es saber calcular el riesgo y determinar si compensa, en la mesa, pero sobre todo en la vida.

Si tu objetivo en la vida es evitar cualquier posibilidad de que algo salga mal, quédate quieto. Sin duda te garantizas evitar riesgos, no perderás jamás y tu cerebro se sentirá muy a gustito, pero no será fructífero a largo plazo. Así que cuando tengas la tentación de dejar de hacer algo solo porque puede salir mal, intenta no dejarte llevar por la irracionalidad; evalúa los riesgos, las ganancias potenciales y recuerda: quien no arriesga no gana. O lo que es lo mismo, dejar de ganar también es perder. A menudo lo realmente arriesgado es no tomar ningún riesgo.

Cuida la hucha

La gestión de bank es la base sobre la que debes construir tus habilidades. El dinero del que disponemos es lo que determinará las partidas y límites que jugamos, del mismo modo que ocurre en la vida. Es importantísimo entender que, sin una buena gestión de banca, da igual lo brillante que seas técnicamente (como jugador de póker, arquitecto, ingeniero o mecánico), será imposible ganar a largo plazo.

En mi caso, y particularmente de torneos, mis ingresos son muy variables. La varianza es tan heavy en MTT que puedes fácilmente ganar seis cifras un año y acabar el siguiente seis cifras en negativo, y esto jugando el mismo tipo de partidas. Estos swings intrínsecos al póker te enseñan que debes ahorrar. Aprendes a la fuerza que las cosas pueden ir bien pero también mal y que hay que estar preparado para cuando esto ocurra.

Creo que, en general, el póker te ayuda a tener una mentalidad muy madura y coherente sobre la varianza. Muchísimas personas son nefastas a la hora de entender el rol del azar en nuestro día a día y asumir que hay cosas que no podemos controlar. Si bien no merece la pena perder el tiempo en estas, sí es crucial reconocer que el factor azar tiene un rol importante a corto plazo en todo.

Vive, pero no al día

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A lo largo de mi carrera he visto jugadores que han ganado cientos de miles de dólares un año acabar arruinados al siguiente por no respetar su banca (el ego es el enemigo número uno de una buena gestión de banca, pero os hablaré de esto en el siguiente artículo).

Los jugadores que sobreviven a lo largo de los años comparten normalmente una característica: un buen bankroll management

Si en el póker una buena gestión de nuestros dineros es esencial, aún lo es mucho más en la vida. La vida también tiene swings y no entenderlo puede ser catastrófico. Me viene a la cabeza la crisis del 2008, la gente se hipotecaba por el 100% del valor de sus viviendas con cuotas mensuales estratosféricas, veníamos de una época de bonanza y la economía iba bien. Si bien eran los bancos los que estaban concediendo estos créditos, nadie te ponía una pistola en la cabeza para decidir invertir tal cantidad de recursos en algo sin dejarte margen. Cuando estalló la burbuja inmobiliaria y la economía se fue a tomar por saco, muchos de los que habían llevado a cabo una terrible gestión de banca sufrieron las peores consecuencias. Probablemente ninguna de ellas era un buen jugador de póker.

Tengo en mente muchísimos más aspectos en los que el este juego contribuye a darme esa ventaja competitiva en la vida (gestión de emociones, pensar a largo plazo, pensamiento crítico, anti fragilidad…), pero me gustaría extenderme en cada una de ellas, así que nos vemos en la siguiente entrega.

¡Hasta entonces mucha suerte dentro y fuera de las mesas!


Leo Margets

Tras un magnífico deep run en el Main Event de las WSOP, la barcelonesa se ha convertido en una de las figuras emblemáticas del póker español.