[Blog] Sesgo o no sesgo, esa es la cuestión (2ª parte)

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Antes de comenzar esta segunda parte del Blog, os animo a leer la primera, donde podréis encontrar las definiciones de los sesgos cognitivos más comunes. Asimismo, me gustaría volver destacar que, en estas dos entradas, no busco analizar situaciones de juego concretas, sino más bien intentar comprender por qué nuestro razonamiento está orientado de una manera determinada. ¡Esto es todo! ¡Allá vamos!

«Siempre me revientan los ases». Supongo que esto os suena de algo. En este tipo de situaciones, se ve claramente al sesgo de confirmación en acción. Si pensamos de manera sistemática que nos arruinan continuamente los ases, ¿qué pasará cuando verdaderamente ocurra? El hecho reforzará nuestra creencia e impedirá que nos acordemos de aquellas veces en las que ganamos.

¿La razón? Porque tenemos una tendencia natural a acordarnos de las cosas negativas (sesgo de la negatividad), ya que ellas nos marcan mucho más que las vivencias positivas o neutras. Afortunadamente, si lo planteamos en términos evolutivos, este tipo de pensamientos han permitido la preservación de nuestra especie.

Pero no nos salgamos del tema. Os decís que os “arruinan” los ases de manera habitual, es un hecho matemático. Si vais a comprobar en vuestro histórico todos los 80/20 jugados con AA, spoiler: habréis probablemente ganado entre un 79% y 81%. Cuanto más vueltas le deis, más se acercará la cifra a 80%. Obviamente, me refiero a los casos preflop.

Desmontando mitos 

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 «El póker en línea está trucado». Esta es mi frase favorita. Una joyita para aquellos que siempre le buscan tres pies al gato. En mi opinión, hay varios elementos que empujan a que ciertas personas asuman dicha hipótesis. Al principio, suele darse un periodo de periodo de pérdida de dinero y/o un cúmulo de acontecimientos difíciles de digerir para todo amante del póker. Como en cualquier situación desagradable, nuestro cerebro se afana en buscar una justificación, y tomar «atajos» para llegar a ellas (pasando por alto muchos elementos). Aquí van algunos lugares comunes sobre el póker online.

Solemos toparnos con más bad beats que en las partidas en vivo

Eso suele ser cierto. Normalmente hay más bad beats en las partidas online que en las en vivo. Sin embargo, eso no quiere decir que la plataforma esté trucada sino que se juegan más manos por cada hora. De media, recibimos cuatro o cinco veces más de manos en online que en live, y eso si solo se juega en una sola mesa, ¡imaginad si jugáis en varias mesas! La proporción de malas manos permanece inalterable. En estos casos nuestro cerebro hace un mal análisis de las causas y las atribuye en base a una percepción sesgada.

Ejemplo: pongamos que jugamos 40 manos en vivo por hora, y 400 en online (modo multimesa).

Consideremos p (Bad) la posibilidad de dar con un bad beat.

P (Bad) = 0.5% (lo que resulta 1 probabilidad sobre 200).

De media, sobre la base de una sesión de 5 horas vais a obtener 2 badbeats, mientras que en online serían 20. Es decir, en 5 horas de póker online cogerías una cantidad de badbeats proporcional a jugar 10 días de póker en vivo.

Es necesario subrayar bien el problema de percepción que impide analizar de manera medianamente objetiva los hechos, a poner los datos en perspectiva, algo que es perfectamente humano. Asimismo, añadid aquí el famoso sesgo de confirmación, a través del cual refuerza esa creencia que tenemos sobre el póker online. De todo esto, obtenemos una aproximación totalmente desfigurada de lo que ocurre que se autoalimenta con mecanismos inconscientes de nuestro cerebro.

Los bad runs se ceban conmigo mientras que otros siempre ganan

Generalmente, cuando ganamos en el póker, lo hacemos por méritos propios. Por otro lado, cuando perdemos, principalmente durante un periodo relativamente largo, nos cuesta identificar la causa de estos resultados negativos y tendemos a buscar una causa externa: como un bad run, la flor de nuestros adversarios o incluso las malas prácticas de la plataforma de turno.

Podemos identificar de manera clara tres tipos diferentes de sesgos de autocomplacencia, íntimamente ligados con el concepto de varianza. Tenemos de manera atávica una tendencia a reforzar las causas internas de nuestro éxito en detrimento de nuestros fracasos. El mismo procedimiento, pero de manera inversa, se produce con las causas externas, ausentes durante nuestros días de gloria, aunque omnipresentes cuando las cosas no salen como queremos. ¿Cómo podemos caer en estas conductas tan extendidas?

Comprendamos la varianza, antes que nada

Todos hemos oído hablar de la varianza, aunque pocos pueden explicarla sin titubear un poco. Cojamos el caso de un jugador que suele ganar con un winrate de 5BB/100 (que roza su límite). Si consideramos una muestra de 5.000 manos, he aquí los resultados posibles:

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En muchos casos, el mismo jugador enrachado va a perder en una muestra débil como la indicada. Su margen de ganancias está a 250 BB pero, en el peor de los casos, ¡este puede caer a -2500 BB! Es una diferencia enorme, y eso puede ocurrir. Ciertamente, este caso es uno de los menos habituales, pero eso no quita para que pueda darse.

Analicemos ahora qué tipo de curva da 100.000 manos:

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La varianza es significativa y las diferencias son más grandes entre los resultados buenos y malos. Incluso en esta muestra, los casos donde perdemos dinero son poco frecuentes. De cualquier manera, ¡100.000 manos representan muchas horas de juego!

Existe una tendencia general a subestimar este último punto. Nos empeñamos en sacar conclusiones de factores ligados a nuestros éxitos y fracasos (un juicio sometido a diferentes sesgos). Además, para hacerlo, utilizamos únicamente nuestros «resultados», algo que no refleja con precisión nuestro nivel de juego. Como hemos visto arriba, incluso dos jugadores idénticos, con las mismas manos jugadas, pueden tener números finales completamente desiguales.

De ahí que resulte primordial concentrarse en aquellos elementos que controlamos, o que nos indican nuestro rendimiento actual (como el EVBB/100, sobre una muestra bastante elevada). Para tener una visión más a largo plazo, fijémonos en este ejemplo hipotético de mil millones de manos:

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En él, nuestras curvas y nuestra EV convergen. De hecho, me refiero a eso cuando hablo de «largo plazo». Os dejo el enlace al programa con el que he sacado las gráficas. 

Con respecto al tema de las probabilidades, no voy a detenerme mucho en los detalles, pero considero que todo el mundo ha sentido alguna vez que ha tenido rachas que les han parecido irreales. Sin embargo, es necesario diferenciar entre inverosímil e improbable. En el primer caso se trata de una probabilidad muy débil, aunque probable. En el segundo, es imposible. Es improbable que habiendo dos ases, nos salga un flop A-A-A. No obstante, es probable recibir 32 veces los ases de forma seguida. La probabilidad es evidentemente débil, pero existe. Este cúmulo de probabilidades débiles unido a nuestro querido sesgo de confirmación puede llevarnos a pensar que una plataforma nos ama o que el Dios del póker está en contra nuestra. Nuestro cerebro siempre buscará crear razonamientos fáciles y simplistas, o lo que es lo mismo, ¡correlaciones ilusorias!

Tener una estimación más exacta de nuestro nivel 

Otro de los fallos que cometemos con frecuencia es sobreestimar nuestro nivel en relación con los límites en los que nos movemos. Yo el primero me he encontrado en esta situación en mis inicios. Vaya por delante que no hay ningún tipo de problema en tirarse a la piscina en alguna situación que exceda un poco lo que en un principio teníamos en mente como estrategia, ya que es una buena manera de progresar. ¡O es que todo va a ser jugar de manera conservadora y no poder recrearnos un poco! Pero conviene no caer de nuevo en la autocomplacencia y pensar que son otros factores los que nos hacen morder el polvo, y no la buena gestión de nuestro nivel (independientemente de que la varianza negativa pueda también intervenir en la ecuación). La teoría según la cual nos instalamos en el bad run «infinito» adquiere visos de realidad, reforzada cada vez que nos topamos con uno, y omitiendo las veces en las que tenemos suerte. En estos casos, tenemos una cierta predisposición a estar en tilt, algo que afecta negativamente a nuestro nivel de juego y nos impide revertir la tendencia.

El sentimiento de injusticia creado se autoalimenta y no nos deja razonar con claridad, es lo que nos hace pensar que algunos jugadores tienen más potra, o tienen determinadas ventajas. La realidad está lejos de ser como la pintamos: estos adversarios tienen un nivel simplemente superior a otros en unos límites concretos, con lo que resulta normal encontrarlos en mesas finales.

Una vez más, el sesgo de confirmación hace que nos fijemos más en aquellas situaciones en las que nuestros contrincantes hacen deep run, tienen una flor en el culo o pegan el pinchazo, en vez de recordar cuando se topan con bad beats o «no mojan» en meses. Es completamente normal, aunque eso no debe impedirnos que luchemos contra estas malas costumbres.

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Fomentar un espíritu crítico

No tener una fe ciega en todo lo que leemos, nos dicen o escuchamos de oídas es algo fundamental. Sea cual sea la fuente, debemos mirar con lupa su veracidad. Asimismo, debemos también evitar los lugares comunes y generalizar. ¡No tengáis miedo a ser curiosos y preguntar lo que consideréis pertinente!

Conclusión

Para finalizar, me gustaría recordaros que el objetivo de este Blog no era señalar con el dedo a cierto tipo de personas o dar lecciones, más bien al contrario. Mi primera intención era explicar hasta qué punto nuestro inconsciente influye en las decisiones que tomamos y cómo intervienen los sesgos en todo esto. Eso no guarda ninguna relación con el concepto de inteligencia. Es decir, la finalidad principal de estas entradas es comprender las distintas visiones que se dan en el mundo del póker (o eso se ha intentado).

Poned las cosas en perspectiva, abriros a nuevos escenarios y posibilidades, intentad comprender el punto de vista de vuestros contrincantes y, sobre todo, tened en mente que nadie posea la verdad absoluta, digan lo que digan. Cuestionarse y recordarse la existencia de los mecanismos que he descrito anteriormente es indispensable para no caer en ideas preconcebidas.

Dicho lo cual, prometido, para la próxima vez, ¡intentaré no enrollarme tanto! Abrazos.


Ragnarok235

Tras ensombrecer a sus adversarios, nuestro nuevo Top Shark está listo para saltar a la piscina del circuito mundial.

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