[Blog] Sesgo o no sesgo, esa es la cuestión (1ª parte)

Por dentro

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 [Nota del autor: antes de entrar en el meollo del asunto, me gustaría dejar claro que no soy un experto, ni un investigador del terreno de la psicología o cognición. El objetivo que persigo con esta entrada es de presentaros, de manera simple, algunos conceptos básicos, así como evitar pasar por alto los detalles más importantes. Por esta razón, no os cortéis en comentarme si hay algún error en el texto. No pretendo poseer la verdad absoluta en cuanto a los análisis hechos vis a vis en el mundo del póker, solo son observaciones y deducciones personales, las cuales están todas sujetas a debate. ¡Gracias y espero que os guste!]

Si me hubieran dado un euro por cada vez que he escuchado esta famosa frase, ya estaría seguramente tirado a la Bartola en el jacuzzi de mi chalet en primera línea de playa con todavía un taco de tickets para gastar. La frase en cuestión, que, seguro que la habéis oído más de una vez, es la siguiente: «De cualquier manera, ¡(rellena el espacio con el nombre de tu plataforma de póker preferida) está rigged! ¡Sólo me topo con bad beats!» Nótese que también funciona con la variante: «El póker en línea está trucado, ¡en live nunca me pasaría lo mismo!»

Si para vosotros el póker en línea está trucado, consideráis que lleváis arrastrando un bad run desde hace 18 años que os arruina los Ases, lo siento, pero debo ser sincero, ¡no estáis siendo objetivos!

Durante mis cortos –aunque intensos- estudios en psicología, tuve la oportunidad de descubrir en profundidad un tema que me fascinaba tiempo atrás: los sesgos cognitivos. En este Blog voy a presentaros únicamente dos tipos de sesgos cognitivos, definirlos y explicar cómo pueden alterar vuestra visión de la vida y, más concretamente, vuestra progresión en las mesas.

Ya que el tema en sí puede llegar a parecer un poco abstracto, me gustaría comenzar por precisar algunos conceptos clave para entender de qué os quiero realmente hablar en términos pokerísticos. En esta primera parte de la entrada, hablaré del marco teórico, mientras que su aplicación en las mesas se abordará en una segunda entrega del Blog.

¿De qué hablamos cuando hablamos de sesgo cognitivo?

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Según Wikipedia, un sesgo cognitivo es «un efecto psicológico que produce una desviación en el procesamiento mental, lo que lleva a una distorsión, juicio inexacto, interpretación ilógica, o lo que se llama en términos generales “irracionalidad”, que se da sobre la base de la interpretación de la información disponible, aunque los datos no sean lógicos o no estén relacionados entre sí».

En otras palabras, tu razonamiento lógico se altera por lo que podemos llamar un sesgo, que es algo inconsciente y que no está bajo tu control directo. Estos sesgos están anclados en nosotros y son el producto de decenas de miles de años de evolución. A menudo, permiten un tratamiento de los datos más rápidos y nos hacen encontrar atajos para optimizar nuestra energía y aumentar nuestras oportunidades de sobrevivir. Pero son evitables, podemos entrenarnos para reconocerlos y sortearlos más eficazmente.

El sesgo de confirmación

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Me gustaría comenzar con mi favorito: el sesgo de confirmación. No sé si es porque creo que me tiene una cierta influencia sobre mí, pero lo he observado en numerosas situaciones cotidianas.

Desarrollado por Peter Wason en 1960, el sesgo de confirmación (también llamado de confirmación de hipótesis) es un tipo de sesgo que consiste en tener más en consideración aquellas informaciones que respaldan ideas preconcebidas (o hipótesis) y/o dejar en un segundo plano o disminuir la importancia de aquellas informaciones que las contradicen.

Podríamos resumirlo de esta manera: «Esto tiene sentido, así que acabará pasando.» Mucha gente tiene tendencia a buscar confirmar sus creencias continuamente, así como aislar aquellos elementos que las cuestionan.

Vayamos a un caso concreto. Te encuentras en el andén de la estación listo para irte de vacaciones al pueblo de tus abuelos (que siempre sale barato) y te avisan que el tren llega desgraciadamente con 42 minutos de retraso. Antes esta desagradable noticia te dices: «¡Vaya tela! La Renfe siempre me da problemas cuando tengo que pillar un tren. ¡Esto es insoportable!» En realidad, lo que estás haciendo es omitir todas las veces en que el tren llega a su hora (que es casi siempre), reforzando de esta manera tu particular dogma según el cual la Renfe es de todo menos puntual. ¡Enhorabuena, estás experimentando el famoso sesgo de confirmación! Pero no te preocupes, no es algo personal, sino que afecta a todo el mundo de manera inconsciente.

Otro caso típico de sesgo de confirmación es aquel que nos dice que siempre nos toca la caja más lenta del supermercado. De igual manera, cuando hablamos de lo perjudicial que resulta el tabaco o el alcohol para nuestra salud, siempre encontramos la manera de desmitificarlo con ejemplos extremos tipo «me enteré de un tío que se ponía fino de vino y fumaba como un carretero que llegó a los 92 años.»

¿Cómo deshacerse o limitar el impacto del sesgo de confirmación?

Lo primero que tenemos que tener en cuenta a la hora enfrentarnos a tan ardua tarea es saber que existe. Si bien es complicado retar a nuestro propio subconsciente en el día a día, tenemos que desafiar todas esas preconcepciones y hacer un poco de abogado del diablo con ellas. Es decir, este tipo de sesgo se encuentra en cada decisión que tomamos, hasta en el póker. Pero antes de ponernos manos a la masa con este caso concreto, comentemos el segundo sesgo.

El sesgo de autocomplacencia (o de atribución)

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¡Este tipo tiene su miga! Podemos definir al sesgo de autocomplacencia como la tendencia a atribuir nuestros éxitos a causas internas (esfuerzos personales), y nuestros fracasos a causas externas (sin relación con nosotros). Esta tipología tiene como objetivo conservar una imagen de sí mismo positiva.

Un ejemplo: tras un control de matemáticas en el que he sacado un 3, me afano en convencerme de que las preguntas diferían mucho del temario que me había preparado. Dos semanas más tarde, en otro examen, ¡saco un 8! Esta vez sí me felicito y resalto mi capacidad de estudio y organización.

Es este caso preciso, vemos que, para hacer frente a un fracaso minimizamos las causas internas y ponemos toda la responsabilidad en los factores externos, mientras que, en de éxito, es a la inversa. Eso suele pasar, y seguramente continúe pasando. El error principal está en infravalorar los aspectos internos cuando tenemos que tomar una decisión importante.

Ser conscientes de que nuestro razonamiento puede estar condicionado por estos elementos es un comienzo muy bueno para atenuar los sesgos. Asimismo, podemos probar con hacer una lista de factores que han intervenido en nuestros éxitos y fracasos, así podremos acercarnos a la objetividad.

Todo esto está genial, pero ¿para cuándo el póker?

¡Paciencia, joven aprendiz! En la siguiente publicación trataremos de aplicar los consejos al póker. Además, os prometo que va a estar genial (sesgos de autocomplacencia aparte).


Ragnarok235

Tras ensombrecer a sus adversarios, nuestro nuevo Top Shark está listo para saltar a la piscina del circuito mundial.

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