[Blog] Macao Royale

Por dentro

[Blog] Macao Royale

Me despierto. Estoy en Macao, torre del Wynn Palace, 42ª planta. Abro las cortinas. A pie de calle, cien metros más abajo, la capital asiática del juego se extiende delante mía. Hace bueno, a pesar de que el archipiélago sigue envuelto en su típica bruma. Hoy, día libre; mañana, el Main Event de 10.000 $ la Asian Pacific Poker Tour. Es decir, hay que llegar en forma. ¿Mi programa para las próximas horas? ¡Nada! Vamos, nada de póker en todo caso. No es la primera vez que me encuentro por estos lares y sigo con la misma ilusión.

A veces se compara Macaco con Las Vegas, y es verdad: ambas ciudades comparten características, sobre todo desde un punto de vista estético. Sin embargo, aquellos que hayan estado en los dos sitios dirán: en el fondo no tienen nada que ver. Aquí la fiebre del juego es mucho más intensa, los quehaceres para adultos que dan nombre a la ciudad del pecado son más discretos, los bares, clubs y salas de espectáculos, más limitados. Aquí se viene esencialmente para jugar, algo que también se nota de puertas para adentro. Los floors de las salas son cinco veces más numerosos que en Las Vegas y en cada mesa se juega con seriedad y disciplina. Con los cinco sentidos puestos en el tapete, podríamos decir. ¡Como si estuviéramos en trance! Asimismo, fuera de las salas, en las callejuelas que vertebran los viejos barrios de la ciudad todavía se siente la influencia de la arquitectura colonial portuguesa del siglo XVI en iglesias y edificios destacados. Y es que hay algo que Las Vegas nunca tendrá por mucho cartón piedra que coloquen en medio del desierto: alma.

Macao
Me dispongo a desayunar con Jimmy Guerrero, quien aquí se siente casi como en casa. Conoce las mesas de cash-game y su fauna al dedillo. Entre ravioli y ravioli me habla de una partida de No-Limit completamente loca que tiene lugar en estos momentos en el Macau Billionaires Club. En ella las ciegas llegan sin problemas a los 5.000 $/ 10.000 $ estadounidenses. ¿La bala? ¡5 millones! Según me cuenta, dos millonarios chinos suelen pasarse y dejarse entre 20 y 50 millones por partida, ya que por lo visto no tienen nociones técnicas del juego.

A pesar de que no me considero un jugador de cash-game y que cuando le daba me limitaba al Limit Hold'em, la idea de que una sola sesión de naipe me solucione la vida… “¿Me puedes conseguir un asiento?”, suelto sin pensarlo mucho.

Jimmy me responde que es viable, que se lleva bien con el organizador, ¡pero que no me aconseja ir! Si bien los hombres de negocios que protagonizan estas “timbas” no conocen en profundidad el juego, esto también provoca que la partida se encarezca rápidamente. La varianza es muy elevada: profesional o no, más vale contar con un buen recambio de balas antes de sentarse con ellos. Pero todo es en vano. Yo ya me veo allí instalado. ¡Solo se vive una vez! Si pierdo, es lo que hay: me dedicaré a grindar pequeños límites para hacer subir mi bankroll como hice quince años atrás cuando comencé. Llamo a mi banco para ver si puedo conseguir un crédito y Rui Cao, otro regular de las partidas de cash-game, me presta otro poco de líquido. ¡Allá vamos!

Davidi y los siete mercenarios

Macao
Guiado por Jimmy, atravieso el casino hasta ver un panel que reza “High Limitis”. A esa altura paso por las mesas de sic bo donde los ricos se divierten alegremente con montañas de fichas. Finalmente, accedo a una gran habitación con una brillante mesa de póker en medio. No me lo puedo creer: ¡la mesa es de oro y el mezclador de cartas tiene diamantes incrustados! Miro hacia atrás y observo a dos “gorilas” que aseguran la entrada. En la esquina derecha hay un bar con una gran variedad de bebidas espirituosas y vinos. Ninguna me es familiar. Con respecto al barman, su traje tiene pinta de ser más caro del que llevaba en mi boda. Me dirijo al cashier para pillar mis fichas. 5.000, 25.000 y 100.000: las cifras son mareantes. Las placas valen 500.000 $.

La hora de la verdad. Me coloco donde me indican y rápidamente noto los sudores. Muy rápidamente, de hecho. Es momento de examinar a mis comensales:

Asiento 1: el primer businessman chino. No consigo ponerle edad, pero debe de rondar los cincuenta años. Habla mientras come nouilles. Llamémosle Nicky Larson.

Asiento 2: otro businessman. Parece colega del primero y también parece un degen de tomo y lomo.

Asiento 3: un joven americano. Un regular sin duda, que se parece a Mike McDermott de la película Rounders. Mike pues.

Asiento 4: un jugador ruso de unos cincuenta años. Se pone tibio de Oreos. Él será Teddy KGB.

Asiento 5: un chaval americano que por lo visto le da al Stud. Tiene pinta de ser un competidor. Le Kid de Cincinnati me parece correcto como mote.

Asiento 6: Phil Ivey en persona. Sí, Phil Ivey.

Asiento 8: un nota con planta. Se le ve cómodo en el papel de James Bond.

Yo estoy en el asiento 7. No es la mejor posición y además me escoltan los dos jugadores más peligrosos de la mesa. Doblo rápidamente los cinco millones iniciales contra uno de los businessmen chinos, con As-Rey en un board altura As. No me había creído y me ha pagado mi tercer cañonazo con As-10. Después he triplicado con dos ases en un flop As-8-4 con dos tréboles. Uno de los jugadores chinos tenía 8 y 4, mientras que Teddy KGB llevaba 5  6 . ¡Vaya tela!

La mano de una vida

Davidi Kitai
En un momento dado me encuentro con un montón de fichas por valor de 30 millones de dólares. Me han bastado unas cuantas manos para alcanzar 25 millones, esto es, casi las ganancias totales de Phil Hellmunth a lo largo de su carrera. O las de John Juanda. O de Antonio Esfandiario… Desde hace horas solo tengo ganas de salir por la puerta con lo puesto. En China como en otras partes del mundo no está bien visto dejar de jugar cuando vas ganando. ¡Y yo voy archiganando! No tengo ganas de líos y mi intención es volver en el futuro. Estamos superprofundos y mi juego es tight a más no poder. Solo un set-up puede truncarlo todo…

Las ciegas están en 2.000 $/4.000 $, yo hago straddle a 8.000 $. James Bond resube en UTG a 25.000, pagan Nicky Larson, Mike y Teddy. Kid foldea en SB y Phil Ivey paga en ciega grande. Llevo Q  8 . ¡Pago!

TAMAÑO DEL BOTE: 152.000 $.

Flop: K-10-9

No está nada mal: tengo un proyecto de escalera de color. Pero estamos profundos, así que más vale no fiarse. Mis adversarios pueden tener proyectos de color superiores. Ivey pasa y yo también. A mi derecha, el doble de James Bond apuesta 75.000. Todos pagan menos Nicky Larson.

TAMAÑO DEL BOTE: 527.000 $.

Turn: 6

Una carta muy bonita. Tengo color. Pero cuidado: aunque bloqueo las escaleras, alguien podría tener un color de As. Checkeo. James Bond apuesta 350.000 $, Mike opta por un tank fold y recibe de Teddy: “¿Qué te ha hecho tirarte?”. Se come otra Oreo y paga. Phil Ivey hace lo propio. Tanqueo (más que de costumbre) antes de igualar. Teniendo en cuenta los villanos no estoy muy tranquilo. Alguien puede llevar un color superior. También hay algún que otro trío en sus rangos o colores inferiores o ases de diamantes seco. Por otro lado, todavía puedo ligar una escalera de color con la sota de diamantes o el 7 de diamantes.

TAMAÑO DEL BOTE: 1.927.000 $.

River: K

¡Ya no voy por delante! James Bond pasa. Teddy se pone a jugar con su galletita hasta que pone todo perdido. “Te vas a comer tus palabras”, dice mientras apuesta 500.000 $. Casi un tercio del bote. Phil Ivey responde con una mirada asesina y sube a dos millones. Deben pensar que llevo una escalera de color. Con full max me contentaría de pagar. Si resubo, ¿qué podría llevar sin contar con la escalera de color?

Ok, el spot es bueno. Vamos a por el cold 3-bet de 7,7 millones. Es el turno de James Bond. Reflexiona, mira sus cartas, mira el board, me mira de nuevo, mira el board… Después de un interminable tank de tres minutos anuncia “All-in”. ¡Mis 22 millones restantes están claramente en peligro!

EL hero call

Davidi Kitai
Teddy KGB tankea un poco y grita: “Lleva toda la noche pasando y ahora me quiere tender una trampa”. Sin embargo, opta por foldear. Phil Ivey suelta un “So sick”, sonríe y se tira. Me toca hablar. Me lo pienso. Realmente es un all-in raro. ¿Con qué otra mano que no fuera una escalera de color podría ir con todo? ¡No tiene ningún sentido! Seguramente esté intentando farolear con otros blockers tipo …. Es la única explicación que encuentro. Nunca hubiera tomado tal decisión con un póker. Aguanto para estar seguro de mi read. Un hero call por un bote de 65 millones de dólares no es moco de pavo. “Call”, anuncio con una sonrisa de oreja a oreja. “Holy mother of God, nice call!”, replica James Bond con su inconfundible flema británica. “¿Cómo te da por pagar con el segundo mejor juego?”. ¿Cómo? ¿De qué habla? Y me muestra la sota de diamantes. No entiendo nada. Empiezo a descomponerme y me enseña… ¡el as de diamantes!

OMG. ¡No había caído! James Bond faroleaba con el mejor juego. Quería hacerme pasar 7 Como el que no quiere la cosa le devuelvo las cartas al crupier. ¡Los presentes flipan! "¿No ha visto que tenía un monton de fulls posibles?", suelta el chino adinerado. Con un nudo en la garganta me despido: "Good luck, everyone". A medida que me acerco a la salida escucho cómo la sala se llena de risas. Por mi parte, grito. Grito con todas mis fuerzas. Grito hasta... "¡Davidi! ¡Despierta! Estás teniendo una pesadilla".  Es la dulce voz de mi mujer. Me levanto todo sudado, pero mucho más tranquilo. ¡Se trataba de un sueño! Estoy incluso feliz de que me haya dejado disfrutar de cuando iba 25 millones arriba. Tras darle un beso y ver a mi hija me doy cuenta de la suerte que tengo. Mientras saboreo el momento me hago la siguiente promesa: nunca jugar por encima de mi bankroll. 

Davidi "KitBul" Kitai


KitBul

EPT, WPT, WSOP: ningún circuito mayor ha podido con la sed de victoria del belga del Team Winamax, que continúa sin estar satisfecho.

Suivez KitBul sur FacebookSuivez KitBul sur TwitterSuivez KitBul sur Instagram