[Blog] La vida es sueño

Por dentro

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Enero supone para todo el mundo (jugadores de póker o no) el momento de fijarse una lista de objetivos para los doce meses venideros. Definirlos permite establecer una línea de conducta para poder potenciar al máximo las posibilidades de alcanzar nuestros objetivos, a menudo mucho más elevados y ambiciosos que el año anterior. Sin embargo, hace falta un factor que impulsa todas nuestras decisiones y nuestras acciones, y que, sin ninguna duda, es necesario para culminar la motivación y tener la implicación suficiente para realizar todas las tareas necesarias para culminar con éxito nuestros objetivos: el sueño.

Me estoy refiriendo al sueño en sentido literario, el de un niño que con 6 años os diría: «Cuando sea grande, quiero ser astronauta/bombero/médico…». Para poder fijarse objetivos ambiciosos en un dominio y dedicar parte de tu tiempo y tu energía es necesario tener un sueño, una ambición. Siempre tiene que haber ese “algo” que te dará ganas de levantarte cada día para dar lo mejor de ti mismo, incluso en los momentos en los que estás agotado, enfermo o distraído. Si este sueño y sus implicaciones en caso de éxito significan algo importante para ti, estarás mucho más motivado para darlo todo a corto, medio y largo plazo. Así es como puedes poner todas las posibilidades a tu favor.

Del espacio al verde: mis primeros sueños

Como todos, he tenido bastantes sueños a lo largo de mi corta vida. No es nada original, pero con 8 años soñaba con convertirme en astronauta. Sin embargo, mi deseo de ver la Tierra desde la EEI no me hizo pasarme la mayoría de mi infancia pegado a los libros para ser el mejor de la clase. Además, las montañas rusas ya me daban miedo… No creo que me sentiría bien siendo propulsado a millones de km/h. En resumen, mi voluntad para alcanzar este sueño no era demasiado fuerte.

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Lo mismo me ocurrió a los 15 años, llevaba jugando al golf desde los 10 y tenía un nivel bastante bueno para mi edad. Ya empezaba a soñar con ganar el Masters de Augusta o representar a Europa en la Ryder Cup. Veía todos los torneos en la tele, leía revistas de golf e incluso jugaba a videojuegos de golf, soñando algún día con formar parte del elenco, junto a Tiger Woods.

En ese momento el sueño era bastante poderoso. Me encantaba jugar al golf, disfrutaba de la competición en todas sus formas y estaba dispuesto a viajar por todo el mundo siguiendo el circuito pro para jugar en los mejores campos. Ahí es cuando comencé a jugar más en serio, a entrenar varias veces por semana – solo o con un coach, sin importar que hiciera frío o calor – y a participar en las competiciones amateurs en Francia cada fin de semana.

Sin embargo, a pesar de pasar años jugando al golf casi cada día, me di cuenta de que todo el trabajo realizado seguía sin ser suficiente para permitirme batir a los mejores. Mis ganas de disfrutar de mis primeros años de independencia para viajar con total libertad eran incompatibles con mi sueño de convertirme en un jugador de golf profesional. Además, el póker comenzó a cobrar mayor importancia y cada vez ocupaba más tiempo en mi vida. Entonces, abandoné mi sueño y paré de jugar al golf casi por completo.

La motivación como motor

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Si no fui capaz de alcanzar estos sueños, en gran parte se debió a que no eran lo suficientemente fuertes para mí en aquellos momentos. La diferencia entre la representación de los beneficios y la felicidad que me aportaría cumplir con mis sueños era bastante grande, así como el camino que me permitiría llegar a ellos y los esfuerzos y aspectos negativos que implicaría su consecución. No estaba listo y tampoco «quería demasiado» alcanzarlos.

Desde los 19 años, edad a la que comencé a jugar al póker de manera regular, mi sueño profesional (también tengo sueños personales, pero ese es otro tema) no ha cambiado: jugar los torneos más gordos por todo el mundo y formar parte de los mejores jugadores. La construcción de este sueño siguió un camino similar al del golf: veía las finales WSOP, WPT y EPT en la tele, comencé a leer mis primeros libros de póker cuando me iba con mis amigos de vacaciones y leía el blog del Team.

Sin embargo, en esta ocasión el sueño era bastante más fuerte que en las anteriores. No sabía exactamente por qué, quizás la ruta y las posibles recompensas me motivaban más, si se correspondía más a mi forma de ser del momento o si, simplemente, se trataba de una suma de factores más o menos controlables. Cualesquiera que sean las razones, estaba más motivado y determinado que nunca. Estaba dispuesto a hacer sacrificios que ni siquiera me hubiera planteado 4 o 5 años antes por el golf: dedicar la mayor parte de mi tiempo a esta disciplina, rechazar fiestas o viajes para jugar una sesión, rodearme de gente que compartía la misma pasión, fijarme objetivos, etc. Incluso después de haber retomado los estudios en 2013 tras 8 meses de viaje, que mi bankroll estaba a cero, que no había estudiado o casi jugado durante este periodo… mi sueño seguía siendo el mismo. Seguía mirando las mesas finales de los mejores torneos con el mismo brillo en los ojos. No me importaba empezar desde lo más bajo si con ello podía llegar a alcanzar este sueño.

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Nuestro pro no le quita ojo a Phil Ivey durante las WSOP 2014.

Hoy en día, tengo la inmensa fortuna de estar más listo que nunca, incluso si todavía me queda mucho camino por delante para llegar al nivel de los mejores jugadores del mundo. En el Team, hay gente que ya forma parte de esta élite y es una gran suerte poder relacionarse con ellos en los torneos live, poder inspirarse de su trabajo. Mi sueño es más fuerte que nunca y jamás había estado tan feliz y entusiasmado con la idea de cumplir mis objetivos del año, que, espero, me ayuden a superar una etapa más.  Solo dependo de mí mismo para poner todos los medios necesarios a mi disposición para alcanzar mis objetivos y seguir soñando.

Por cierto, uno de mis objetivos es obtener un beneficio de más de 100.000 € en Winamax durante el año. Así que nos vemos pronto en las mesas. ¡Un besito, mucha suerte y, sobre todo, que vuestros sueños se cumplan!

Guillaume "volatile38" Diaz


Guillaume Diaz

El ganador de la tercera edición de la Top Shark Academy posee uno de los palmareses más impresionantes de Winamax.

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