[Blog] Falsa alarma, pánico verdadero

Por dentro

[Blog] Falsa alarma, pánico verdadero

¡Hola de nuevo! ¿Qué tal fue ese verano? El mío ha tenido de todo un poco: torneos en Las Vegas, vacaciones con familia y amigos, torneos en Barcelona y otra semanita de vacaciones en Ibiza junto a algunos compañeros del Team Winamax antes de afrontar un compromiso profesional cerca de casa. Creo que de eso todavía no puedo hablar, así que lo dejaré en suspense...

En cualquier caso, es una tarde de jueves y me encuentro frente al ordenador listo para escribir mi próxima entrada en el blog de Winamax, días antes de tomar un avión camino a Chipre. Allí voy a jugar unas series de torneos High Roller que me apetecen mucho, por lo que evitaré escribir sobre el futuro ya que nadie sabe qué tal me irán allí las cosas. Por tanto, escribiré sobre algo que sucedió este verano, algo realmente excepcional, poco relacionado con el póker, pero que seguramente se quedará grabado en mi memoria durante mucho tiempo y que, la verdad, no sé cuánto eco de lo ocurrido llegó a Europa. Para explicar la anécdota o situación que hoy traigo nos tenemos que trasladar a Las Vegas. 

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Nos encontramos ya en la recta final de las World Series of Poker. Mi Main Event, por desgracia, acabó antes de lo que me hubiera gustado, con el segundo ITM de mi carrera que no pasó de un mini-cash. Espen Jorstad ya había conseguido la victoria cuando al festival le quedaban todavía algunos torneos muy interesantes por jugar, sobre todo el $10k 6-Max, que por cierto, tuvo un field muy bueno. Yo estaba jugando el Día 1 en el mismo lugar que la mayoría de los Días 1 en estas WSOP: el Paris Ballroom. Para quien no lo sepa, esa sala es enorme y está dividida en varios cuadrantes, con una extensión que puede ser equivalente a varios campos de fútbol. Me encuentro sentado en mi mesa bajo la atenta mirada de las cámaras de En la mente de un Pro (¡ojo, spoiler!). Como de costumbre, entre mano y mano, trasteo mi teléfono, redes sociales, WhatsApp... cuando de repente levanto la mirada al escuchar un fuerte barullo que viene de la esquina opuesta de la sala y veo un mar de gente corriendo de forma despavorida en nuestra dirección. WTF!

En ese momento no hay mucho tiempo para pensar: simplemente tu instinto te lleva a actuar del mismo modo que lo hacen los demás, es decir, te levantas del asiento, coges la mochila y sales por patas en la misma dirección que ese mar de gente. Primero salí de la sala, la gente seguía corriendo y yo detrás. Así continué hasta llegar a la calle (y no es que precisamente haya una distancia pequeña), y una vez ahí, ya de noche, las muestras de pánico se sucedían por todas partes. ¿Qué estaba pasando? Gracias a que cuando todo esto pasó yo tenía el teléfono en la mano, pude rápidamente abrir las redes sociales y los grupos de WhatsApp. Al parecer, se rumoreaba que había un tirador armado en la ciudad. De ahí las muestras de pánico. ¡Joder!

Vellos de punta

En un momento dado, aparecieron Romain y Joao. Ninguno de ellos había cogido el teléfono, se les había quedado en la mesa, así que me pidieron el mío para poder llamar o contactar con sus personas más cercanas. Mientras tanto, nadie entendía nada. ¿Qué estaba pasando? Lo cierto es que de golpe, en cuestión de minutos, parecía que estuviéramos en una situación de peligro extremo: coches de policía, ambulancias, hasta un helicóptero sobrevolando el Strip. ¡Qué locura! ¿De verdad hay alguien pegando tiros por aquí cerca? Lo cierto es que, por mucho que nos pese, si en algún lugar puede pasar algo así, es en Estados Unidos...

Ahí nos quedamos, en la calle, fuera de los casinos, ya que no se sabía muy bien dónde se podía estar a salvo y dónde no, pues las muestras de pánico llegaban de todas partes. Pasaban los minutos y en redes sociales iban apareciendo teorías de todo tipo. En estas ocasiones, viene bien filtrar mucho el grano de la paja y tener la mente lo suficientemente clara como para saber qué creer y qué no creer. De repente, apareció en mi TimeLine un tweet del Departamento de Policía de Las Vegas, fuente que sí me empecé a creer. Al parecer, no había motivos para tanta alarma, y mucho menos por ningún tirador armado disparando contra la población. Lo que según parece ocurrió, fue que una persona con problemas mentales, estalló un pedrusco contra una cristalera en el MGM Grand, provocando un gran estruendo que alguien interpretó como disparos. El resto del efecto bola de nieve fue producto de la psicosis de una sociedad demasiado acostumbrada a sucesos de este tipo.

Ok, estaba claro que no había motivos para el pánico. Sin embargo, las cosas no volvieron a su sitio como si nada. El mar de gente corriendo despavorida tuvo sus consecuencias, pero me centraré en las que me afectaban de forma más directa: la gente corriendo hizo que muchas sillas y mesas de los salones de las WSOP acabaran patas arriba, y por lo tanto, los stacks se mezclaran unos con otros. Muchos jugadores, de hecho, eligieron dar la vuelta a una mesa y refugiarse bajo ella. Una situación surrealista de todas, todas. ¡Ah! Por cierto... Antes mencioné que las cámaras de En la mente de un Pro me estaban grabando. Pues bien, algunas de ellas recogieron lo ocurrido, la estampida de gente, mi salida por patas... Yo he visto ese corte y la verdad es que parece más digno de una película de miedo que de un programa de póker, pero dudo que acabe viendo la luz en algún punto.

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Ante esta situación tan particular, las WSOP optaron por dar por finalizado el día e intentar construir los stacks de cada jugador de acuerdo a cómo estaban antes de que sucediera esto, con la ayuda de la buena voluntad de los jugadores y también de las cámaras de seguridad. Menos mal que no nos encontrábamos en plenas WSOP con los salones llenos hasta la bandera, porque de haber sucedido en ese momento, seguro que las muestras de pánico y confusión hubieran sido mayores. 

La verdad es que siempre ocurren cosas raras en Las Vegas. He vivido un terremoto, tormentas de arena... Pero algo como esto, nunca hubiera imaginado que me iba a ocurrir. Y no lo digo por el tiroteo, que por desgracia todos sabemos que Estados Unidos es un lugar donde algo así puede ocurrir. ¡Sino por el "no tiroteo"! Lo que de verdad hace que me vuele la cabeza es que un fuerte ruido en una punta del Strip (que no es una calle precisamente corta) pueda desencadenar en muestras reales de pánico por toda la ciudad. ¡Eso sí es una locura!

Bueno, esta ha sido mi reflexión sobre lo ocurrido en Las Vegas este verano. En mi próximo blog contaré otra anécdota distinta. 

¡Nos vemos pronto!


Amadi_17

Con tan solo 25 años, el primer español del Team Winamax cuenta con tres brazaletes de campeón del mundo y dieciséis millones de dólares en ganancias tanto live como online.

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