[Blog] En busca de sentido

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“Quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo”. Friedrich Nietzsche (1844-1900)

Mentiría si digo que todos los días amanezco con la motivación por las nubes. Hay algunos que sí, esos son la leche porque me levanto con los objetivos superclaros, no hay fricción que pueda pararme, reboso ganas locas de ponerme a estudiar, grindar, entrenar, y mientras estoy comiendo ya estoy pensando en la sesión que meteré por la tarde, esos días no sé ni cómo, pero me da tiempo también de meditar, incluso leer un rato.

Aunque muchos otros la cosa es bien distinta: procrastino mirando redes sociales nada más amanecer, me disperso si me pongo a estudiar, grindar me supone un esfuerzo sobrehumano y hacer deporte me da pereza a pesar de que me encanta y de que jamás en la vida me he arrepentido de empujarme a entrenar. 

Hasta hace unos años pensaba que un buen antídoto para estos días "perrunos" que yo creo que todos tenemos es preguntarme por qué hago las cosas que hago. ¿Por qué estudio casi cada día? ¿Por qué dedico determinadas horas a grindar? ¿Por qué intento meditar por las mañanas? Responderme implica viajar al pasado buscando lo que me ha llevado hasta la acción en cuestión. En realidad, me obliga a buscar justificaciones. ¿Y si no estoy formulando la pregunta de la mejor manera? El por qué vive de la inercia, de encontrar causas pasadas o alegatos mentales que me hice en su día y que puede que a día de hoy ya no signifiquen lo mismo. 

Reformulando la pregunta

Una vez al año intento releer El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl, profesor en neurología. No voy a revelar nada que no deba, pero sí quiero recomendarlo fervientemente a aquellos despistados que no lo conozcan porque, aunque cortito, es uno de los libros que más me ha marcado, ya que considero que tiene un potencial brutal de cambiar tu perspectiva sobre la vida.

Me parece una lectura especialmente recomendable para los jugadores de póker puesto que casi todos, en algún momento de nuestra carrera (generalmente una vez nos hemos consolidado), tenemos una crisis existencial en la que nos replanteamos todo porque nos falta sentido a lo que hacemos.

Creo que este fenómeno se da particularmente entre jugadores de póker porque es una profesión muy autocentrada y, aunque el estudio y las ganas de mejorar son fundamentales, tiene una dinámica meramente económica. El hecho de sentir que no estamos aportando nada a la sociedad como podría hacer un zapatero, un leñador, un camarero o un médico puede generar una sensación de falta de sentido.

De lo que no nos damos cuenta es que el sentido no está en la acción en sí sino en el propósito. En el PARA QUÉ. Como narra Frankl, lo que distingue al hombre de otros seres es la voluntad de sentido, es decir, la lucha por encontrarle un sentido a la vida, la primera fuerza motivadora del ser humano.

Según encuestas hechas por el mismo Frankl el 89% de las personas necesita algo por lo que vivir, y un 60% afirmaban tener algo o alguien en su vida por lo que estarían dispuestos a morir. De hecho Frankl estudió haciendo suya la mítica frase de Nietzsche con la que iniciaba el artículo.

La búsqueda de sentido por parte del hombre es una fuerza primaria, y este sentido es único  y especifico en cuanto es uno mismo en soledad quien tiene que encontrarlo. Una vez lo encuentras puedes alcanzar un fin que satisfaga la voluntad de sentido.

La verdad es que antes de leer a Frankl no me había planteado cuál era el sentido de mi vida, de hecho algún dia filosofando con amigos he llegado a la conclusión que es algo que no me atormenta, lo tengo bastante claro si pienso sobre ello, pero no me angustia.

Quiero decir con esto que no todo el mundo tiene esa necesidad de descubrir su voluntad de sentido, bien porque no tengan esa faceta espiritual muy desarrollada o porque simplemente lo tienen tan claro que le restan importancia. Personalmente creo que la necesidad de sentido es un poco como la felicidad, cuanto menos te preocupes al respecto más probable es que lo tengas, puesto que es la falta de los mismos suele ser lo que genera fricción y te impulsa a buscarlos.

Por otra parte, en mi opinión, otorgar a tu profesión valores morales que condicionen el sentido de tu vida es confundir conceptos. Porque precisamente el sentido de tu vida es algo que trasciende, que va mucho más allá, sea cual sea.

Lo que sí considero importante es que aquello que hacemos cada dia, aquello a lo que dedicamos muchas horas no nos genere disonancia cognitiva y por lo tanto malestar.

Una manera de acabar con esa disonancia si la hay, o simplemente de motivarnos los días perros en los que no hay dios ni “por qué” que consiga que tu dia se parezca a lo que desearías en un marco teórico, es formularte esta otra pregunta: ¿para qué?

Responderme a “para qué” requiere darle significado a lo que hago, implica replantearme las cosas y asegurarme de que tienen un sentido para mí, hoy.

Así que con permiso de Nietzsche y de Frankl: “quien tiene un PARA QUÉ para vivir puede soportar casi cualquier cómo”.

¿Te has preguntado últimamente para qué haces las cosas que haces?

¡Un saludo y a crushear las mesas!

Leo Margets


Leo Margets

Tras un magnífico deep run en el Main Event de las WSOP, la barcelonesa se ha convertido en una de las figuras emblemáticas del póker español.

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